Rafa Flores, 'capitán adobo' | Escritor | EnRedados

"Desear feliz navidad está bien, pero desear feliz estación de penitencia... es otro nivel"

  • @CapitánAdobo, un personaje que cuenta con más de 100.000 seguidores, protagoniza otra novela llena de surrealismo y mucha guasa

Rafa Flores posa en la Plaza del Salvador con su último libro. Rafa Flores posa en la Plaza del Salvador con su último libro.

Rafa Flores posa en la Plaza del Salvador con su último libro.

Aún no tiene un contrato de trabajo estable, pero con tan sólo 25 años ya puede presumir de haber publicado tres novelas de éxito, ser influencer, escribir microteatro, dirigir un programa de radio y pisar el Gran Teatro Falla de Cádiz con chirigotas de su autoría. Estudiante de Periodismo, Rafa Flores acaba de sacar al mercado su tercera obra, esta vez en solitario: El fin de los sevillanos. Un trabajo de ficción lleno de surrealismo y esperpento cuyo protagonista es el @CapitánAdobo: un simpático/reconocido superhéroe que creó, junto a un amigo de la infancia, hace años en redes sociales y que actualmente cuenta con más de 100.000 seguidores. “Si Dios me ha dado la cualidad de que en mi cerebro se creen pamplinas con gracia, me siento en la responsabilidad de que la gente disfrute con ellas”.

Un sevillano atípico, apasionado de la tacita de plata, con capacidad suficiente como para contar chistes sobre la tensa cuerda del humor de hoy en día, tan extremadamente examinado. Otro joven andaluz con talento, nacido en las redes sociales y que brilla cada día a base de tuits.

–En las últimas novelas le hemos visto en pareja como co-autor, ahora saca nueva obra en solitario. ¿Dos son multitud?

–La cuenta de @CapitánAdobo la gestionamos dos personas: un servidor junto a Enrique Gago, amigo de la infancia. La realidad es que yo soy periodista y él abogado, por lo que la responsabilidad literaria cae mucho más sobre mí. En las dos primeras novelas hemos compaginado la responsabilidad más o menos, pero en esta última entrega Enrique ha decidido centrarse más en su trabajo y yo en el mío, que es dedicarme a las letras.

–¿El Fin de los Sevillanos viene cargado de guasa?

–Capitán Adobo y guasa son sinónimos. El superhéroe de Sevilla es una caricatura de lo mejor y lo peor de la ciudad, siempre desde el punto de vista del humor, que es uno de los mejores rasgos que tenemos aquí. Evidentemente, El fin de los sevillanos es una historia de misterio e intriga pero en clave absolutamente surrealista.

–¿En qué trama se enReda esta vez el superhéroe?

-Han robado un guante de cera de cirio que tiene cuatro cavidades las cuales corresponden a cuatro reliquias sevillanas, como un chicharrón mordido por el Pali o la primera croqueta de Casa Ricardo. El que reúna las cuatro podrá eliminar a todos los sevillanos del mundo con sólo chasquear los dedos, y sólo un superhéroe de sevillanas maneras puede evitarlo.

–El alcalde de Sevilla apareció en su anterior novela enmascarado bajo el seudónimo de ‘Juan Vallas’, por acotar calles durante la Semana Santa. ¿En esta nueva obra a quién reconoceremos?

–En esta ocasión no hay personajes reales como tal, pero intervienen Los Ventiladores, una parodia de Los Vengadores. El Capitán Adobo tendrá que lidiar con Spiderman, Iron Man, Hulk o el Capitán América, creando así una dualidad de superhéroes absolutamente surrealista. La trama al completo se desarrolla en Sevilla y, para mí, toda Sevilla es emblemática. Por poner un ejemplo, el mercado de la Calle Feria o la Cruz del Campo albergarán escenas de la historia. Y, como no, la Torre Pelli no se libra.

–El andaluz sabe reírse de sí mismo, pero ¿qué ocurre cuando se ríen de nuestros tópicos?

–Siempre he dicho lo mismo: con mi hermana me meto yo, pero la defenderé a muerte si alguien intenta reírse de ella. Con Andalucía pasa lo mismo. Aun así, cuando el humor está hecho con cariño, respeto y lo más importante, inteligencia, todo está permitido. España es un país de tópicos típicos y los andaluces cargamos con el de graciosos. No existe el humor andaluz, existe un gusto de hacer humor que nos caracteriza a los andaluces. Creo que lo que nos diferencia es que sabemos reírnos de nosotros mismos. Creo que tenemos coco de sobra para reírnos de las etiquetas.

–¿Cuál es el mayor deseo de un sevillano en estas fiestas navideñas?

–Desear ‘feliz navidad’ está bien, pero desear ‘feliz estación de penitencia’… Es otro nivel. (Risas). La Navidad es una fiesta que no está mal, pero para un sevillano… Ninguna celebración se compara a nuestra Semana Santa (risas). Ya fuera de broma, los sentimientos que vivimos con la Semana Santa creo que van más allá de lo convencional de una fiesta tan (desafortunadamente) capitalizada como la Navidad.

–Una vez me confesó que el abrazo de un niño durante una firma de libros fue lo que más le llenó de toda su experiencia como escritor.

–Fue una de mis primeras firmas de libros. Por la puerta de la librería entró un chico discapacitado que buenamente podría andar y articular tres o cuatro palabras seguidas. Su madre lo acercó hacia mí y me dijo su nombre. Le firmé un libro y, al entregárselo, me pidió un abrazo. Me contó que todos los días se reía conmigo y que se tronchaba con mis tuits. No me faltó más para darme cuenta de que el Capitán Adobo y el esfuerzo de hacer humor incluso cuando menos me apetece merece la pena.

–Por lo que escribe hay quien piensa que usted peina patillas con fijador, es capillita, vota a VOX y monta a caballo con sombrero de ala ancha.

–Quien no sabe quién está detrás del personaje y me conoce en persona suele no creerlo. Un chaval de 25 años sin un estilo impuesto de vestimenta, que le gusta el cine norteamericano, el Carnaval de Cádiz y el sushi… ¡no puede ser el Capitán Adobo! (risas). Creo que ahí está el mérito, en saber cuándo corresponde cada cosa. Eso sí, me considero muy sevillano porque el amor que siento por mi tierra supera todo eso. Mi futuro hijo, si Dios quiere, saldrá conmigo de nazareno, le llevaré a la calle del infierno e intentaré que se aficione al pescaíto frito antes que a las hamburguesas.

–Cítenos los tres tuits más virales que haya escrito el año pasado.

–“No os pidáis los montaítos de dos en dos, que te los ponen en el mismo plato y eso son menos patatas. Proverbio sevillano”; “A los que estáis en la cola del Primark: si cogéis el coche y vais al de Huelva entráis antes”; “Las vacaciones, la playa, la piscina... Todo eso está bien, pero no me discutiréis que lo mejor del verano es lo fácil que es hacer la cama”.

–¿Cómo le gustaría verse profesionalmente dentro de un año?

–Lo primero terminar la carrera. Quiero seguir dedicándome a mi vocación periodística y creativa no necesariamente a través del humor, aunque eso vaya intrínseco en mí. Por el lado humorístico, constantemente me vienen proyectos para escribir obras de teatro, hacer webseries, nuevos programas de radio… Me siento afortunado porque nunca me aburriré. Soy una persona a la que le encanta la improvisación del destino, pero como gustarme me encantaría dedicarme a la comunicación en cuerpo y alma, seguir creando historias, dar un pasito más en radio y seguir disfrutando con lo que hago.

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