Unas risas a costa de los fantasmas

Manuel Ruiz-Garrido presenta en sociedad el corto 'El misterio del callejón', el segundo de una serie de temas sevillanos que ironiza sobre una de las leyendas de la Inquisición

1. Un fotograma de 'El misterio del callejón', corto que se grabó en Sevilla. 2. El director Manuel Ruiz-Garrido.
Dulce Rivero

14 de junio 2014 - 01:00

Ocurre con los sevillanos que, muchas veces, son los más desconocedores de su propia historia. Manuel Ruiz-Garrido comenzó en 2012 su particular cruzada contra esta cotidiana ignorancia con una serie de cortos sobre temas sevillanos, de la que acaba de presentar su segundo trabajo, El misterio del callejón.

Una señora entusiasmada con las anécdotas que ha aprendido durante uno de los talleres de Conocer Sevilla, que se realizan en los distritos, lleva a su asustadizo marido al Callejón de la Inquisición, donde se dice que aún se escuchan los lamentos de los reos y el sonido de las cadenas que portaban. Éste es el punto de partida del cortometraje en el que la leyenda popular se enfrenta a los miedos personales. La producción, cercana al documental de ficción, quiere ser un toque de atención sobre la libertad de pensamiento y los prejuicios de las sociedades alienadas por la religión.

El discurso ameno y bromista impregna los diálogos que interpretan Federico Rivelot (como el marido) y Belén López-Escobar (como la señora), quienes recuerdan con ternura el frío que pasaron grabando en aquel oscuro callejón. "Hasta se ve en el corto cómo se mueve la chaqueta de Federico por el viento que hizo ese día", comenta el director Manuel Ruiz-Garrido. El rodaje se realizó en un día en noviembre de 2013 y se terminó de montar en febrero de este año. La reciente presentación del trabajo en La Carbonería entre amigos y conocidos marca el inicio de la distribución ordinaria del cortometraje que, según el director, estará algo más de un año pasando por festivales hasta concluir su periplo en la red.

Hace apenas dos meses, Ruiz-Garrido subió a Youtube el primero de los cortos que ha realizado inspirado en el patrimonio sevillano. Polonceau, queha recibido casi 16.500 visitas, revisa la historia del puente de Triana a través del diálogo, primero conflictivo y después amistoso, entre el ficticio tataranieto de Antoine-Rémy Polonceau -el ingeniero que diseñó el puente del Carrusel de París, estructura que se copió para el puente de Isabel II- y un vecino del barrio de Triana. La tercera obra de esta serie es el cortometraje La Cibercita, que cuenta la historia de una pareja que se ha conocido por internet y que decide encontrarse en la Glorieta de Bécquer y con la que este director ganó el premio a mejor corto en el II Festival de Cortos Cinestres, que se celebró en el Parque de María Luisa en abril.

Manuel Ruiz-Garrido es un ingeniero técnico industrial que ha decidido volcar su creatividad en el mundo del corto, después de licenciarse en Comunicación Audiovisual por la Universidad Abierta de Cataluña. En 2010 realizó su ópera prima, El buscador de tesoros. Después hizo varias colaboraciones en las tareas de dirección, guión e interpretación en Mimo y Caperucita, su abuelita y el señor lobo, entre otros cortos. Este género atrajo a Ruiz-Garrido sobre todo por el avance que está experimentando ayudado por la tecnología y que facilita la producción: "Son historias contadas en menos de 15 minutos y que, gracias a internet, llegan a todo el mundo".

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