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Ratas de laboratorio (digital)
Crítica Cine
Ratas de laboratorio (digital)
Manuel J. Lombardo / Sevilla | Actualizado 14.10.2009 - 11:15G-Force. Licencia para espiar. Animación-acción, EEUU, 2009, 82 min. Dirección: Hoyt Yeatman. Guión: C. Wibberley. Fotografía: Bojan Bazelli. Música: Trevor Rabin. Intérpretes: Bill Nighy, Zach Galifianakis, Will Arnett. Cines: Ábaco,´Al-Ándalus Bormujos, Arcos, Cineápolis, Cineápolis Montequinto, Cinesa Plaza de Armas, CineZona, Los Alcores, Metromar, Nervión Plaza.
Si todo parece apuntar al consenso para aclamar a Up, de los estudios Pixar, como la mejor cinta de animación digital de la temporada, un servidor quiere apostar desde ya por G-Force en el apartado de despropósitos infantiles del año. Nada bueno podía salir de la alianza entre el productor Jerry Bruckheimer y la casa Disney, dos mundos tan antagónicos, el de la adrenalina, el espectáculo pirotécnico y la testosterona por un lado, el del almíbar y los mensajes familiares por otro, difíciles de conciliar en taquilla por más que ambas partes hayan puesto mucho empeño en el objetivo.
Y es que el concepto mixto no funciona: nuestra pandilla de roedores-agentes especiales de diseño digital no tienen gracia ninguna y sus aventuras como espías bondianos a ras de suelo se nos antojan muy poco atractivas, incluso para el público infantil menos exigente. El silencio en la sala nos puede dar una pista del poco gancho de la fórmula. Gags tontorrones y poco ingeniosos, una trama con demasiadas referencias adultas, unos diálogos de parvulario, un doblaje viejuno (¡Constantino Romero, Ramón Langa, Mónica Cruz!) y unos personajes de carne y hueso (Bill Nighy, Zach Galifianakis) sin encanto alguno para la chavalería aun en su registro paródico, hacen de esta G-Force una aparatosa y cara propuesta infantil destinada al fracaso.
Si todo parece apuntar al consenso para aclamar a Up, de los estudios Pixar, como la mejor cinta de animación digital de la temporada, un servidor quiere apostar desde ya por G-Force en el apartado de despropósitos infantiles del año. Nada bueno podía salir de la alianza entre el productor Jerry Bruckheimer y la casa Disney, dos mundos tan antagónicos, el de la adrenalina, el espectáculo pirotécnico y la testosterona por un lado, el del almíbar y los mensajes familiares por otro, difíciles de conciliar en taquilla por más que ambas partes hayan puesto mucho empeño en el objetivo.
Y es que el concepto mixto no funciona: nuestra pandilla de roedores-agentes especiales de diseño digital no tienen gracia ninguna y sus aventuras como espías bondianos a ras de suelo se nos antojan muy poco atractivas, incluso para el público infantil menos exigente. El silencio en la sala nos puede dar una pista del poco gancho de la fórmula. Gags tontorrones y poco ingeniosos, una trama con demasiadas referencias adultas, unos diálogos de parvulario, un doblaje viejuno (¡Constantino Romero, Ramón Langa, Mónica Cruz!) y unos personajes de carne y hueso (Bill Nighy, Zach Galifianakis) sin encanto alguno para la chavalería aun en su registro paródico, hacen de esta G-Force una aparatosa y cara propuesta infantil destinada al fracaso.
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