Cantos de lluvia para la despedida

Adiós a un sacerdote y periodista

El cardenal Amigo Vallejo destaca de José María Javierre su fidelidad a la iglesia más tradicional y la apuesta por adaptarse a los nuevos tiempos · Autoridades, familiares y amigos acudieron al sepelio en la Catedral

El cardenal inciensa el féretro en el altar mayor.
El cardenal inciensa el féretro en el altar mayor.
Diego J. Geniz

19 de diciembre 2009 - 05:03

Sonaba el canto de la lluvia y los latines en las naves catedralicias cuando el cortejo desigual de canónigos precedía al féretro que cobija los restos mortales del padre José María Javierre. Se iniciaba así el funeral por el alma de este sacerdote, escritor y periodista fallecido a los 85 años. Un adiós marcado por el recuerdo a su labor trascendental en la Iglesia que se inició en el último tercio del siglo XX y que ha llegado hasta hoy.

Tradición y modernidad fueron las claves de su personalidad destacadas por el cardenal Amigo Vallejo durante la homilía. "Era su faceta menos conocida. La admiración entre el equilibrio por lo nuevo y lo tradicional", decía el arzobispo emérito de Sevilla mientras el soniquete de la lluvia repetía un eco incesante en las bóvedas de la Catedral. "No se olvidó nunca de rezar la oración que le enseñó su madre antes de dormir, pero aprovechó los medios de comunicación más modernos para acercar la palabra de Dios".

Así era Javierre, el cura con clergyman "modelo único" que siempre habló "con su particular ironía" de los canónigos, ese cargo que nunca juró, pese a su nombramiento. "No sé si alguna vez me perdonó el regalo que le hice" señalaba monseñor Amigo, que cumplió el deseo de "José María" al rezar el Salve Regina antes del responso con el que concluyó el funeral, al que, por cierto, no pudo acudir el arzobispo Asenjo.

Entre los presentes no faltaron representantes de la Junta y del Ayuntamiento, como el consejero de la Presidencia, Antonio Ávila; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; el portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido; y antiguos ediles como los ex alcaldes Luis Uruñuela y Soledad Becerril. También acudieron amigos como el conde de Peñaflor, Luis Manuel Halcón de la Lastra, y su esposa, María Luisa Guardiola, así como el diputado nacional del PP, Juan Manuel Albendea.

Seguía lloviendo en Sevilla cuando el féretro con el cuerpo de Javierre salía de la Catedral a hombros de sus nietos, los integrantes más jóvenes de la familia Fernández-Palacios, sus parientes sevillanos. Al lado de ellos, sus familiares sanguíneos: su hermano Andrés, su cuñada y su sobrina. Sobre los raíles del tranvía el coche fúnebre partía hacia el cementerio de San Fernando, donde sus restos reposan desde ayer en el panteón de los Fernández-Palacios. Era el día de la Esperanza y en Sevilla no dejaba de llover.

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