Crítica de Teatro/Música

Un delicioso cóctel de música y humor

En un periodo navideño marcadas por las guerras estelares de Star Wars, asistir a un espectáculo como Clásicos Excéntricos es una auténtica delicia.

De una sencillez sorprendente, aunque perfectamente empastado por la imaginativa y desprejuiciada mano de Jorge Barroso, Bifu, el espectáculo no es más -ni menos- que un paseo por algunos célebres fragmentos de la música clásica interpretados por los hermanos Campos, unos músicos tan llenos de talento como carentes de límites, y por Rafael Rivera, clown, maestro de ceremonias y buen músico también él, que cose las piezas con un hilo sutil, en perfecta complicidad con el patio de butacas.

Salvo las musicales, no hay historias ni efectos especiales para hipnotizar a los más pequeños. Sólo el dinámico virtuosismo de sus protagonistas y la fascinación de unos sonidos que surgen de instrumentos tan inusuales como un serrucho tenor que suena a Schubert, la bicicleta perifónica de Bach, el campanófano de Mozart o el vidriolín que usan para el Canon de Pachelbel.

La experiencia y la valía de estos artistas viene avalada por los casi 15 años de su compañía, y por el éxito de trabajos anteriores como El Cuarteto Maravilla y Proyecto Voltaire.

Una magnífica opción para apurar los últimos días de estas vacaciones escolares.

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