Los cinco siglos de música de la Catedral de Sevilla en un doble CD

  • Un disco interpretado por el canónigo-organista, José Enrique Ayarra, recoge 23 piezas escritas por sus predecesores a lo largo de la historia del templo

El Coro de la Iglesia Catedral de Sevilla sirvió ayer como escenario de la presentación del disco 500 años de música de órgano en la Catedral de Sevilla, un doble CD con 23 piezas escritas a lo largo de ese tiempo por los canónigos-organistas del templo, o por músicos fuertemente vinculados a él -caso de Joaquín Turina y de Manuel Castillo-, e interpretadas por quien ocupa el cargo desde 1961, José Enrique Ayarra.

"En 2007 culminó el simposio sobre los 500 años de la finalización del templo, pero faltaba algo, la presentación de este tesoro", explica el deán, Francisco Ortiz, refiriéndose al disco, que recoge obras de Alonso de Mudarra (1510?-1580), Francisco de Peraza (1564-1598), Estacio de la Serna (1574-1616?), Francisco Correa de Arauxo (1584-1654), Sebastián Durón (1660?-1716), Juan Roldán (1720?-1787), Domingo Arquimbau 1760-1829), Eugenio Gómez (1786-1871), Miguel Hilarión Eslava 1807-1878), Buenaventura Iñiguez (1840-1902), Luis Mariani (1864-1925), Eduardo Torres (1872-1934), Joaquín Turina (1882-1949), Juan Bautista Elustiza (1885-1919) y Manuel Castillo (1930-2005).

"La de Sevilla es de las pocas catedrales que puede presumir de haber tenido grandes músicas en todas las centurias. Por ejemplo, la de Valencia, en el siglo XVI tuvo a Cabanillas, ¿pero a quién tuvieron en el XIX? En Sevilla, desde el XVI, hemos tenido músicos que hoy se estudian en todo el mundo", afirma con indisimulado orgullo José Enrique Ayarra, definido por el crítico musical Ramon María Serrera, también presente en el acto, como el gran impulsor en la restauración de los órganos catedralicios y en la proyección nacional e internacional, tanto desde su faceta de investigador como la de docente e intérprete, de la música para ellos escrita.

Y, en efecto, algo de afán didáctico tiene este disco de impecable ejecución y espectacular sonido, registrado en los órganos de la Capilla Real y del Coro durante el mes de octubre del pasado 2007, que en su propia escucha ejemplifica la evolución misma del instrumento, paralela a su peso creciente dentro de la liturgia. "Que los órganos crecieran se debe a que su papel dentro de la liturgia también lo hizo. Al principio su papel era muy simple, pero posteriormente va aumentando y ya no se limita a acompañar las voces, sino que tiene que llenar de música toda la Catedral", explica Ayarra.

Editada por el sello Fonoruz, la grabación deja una agradecida y palpable muestra de la afirmación que en boca del deán quizás pueda resultar exagerada al neófito -"la historia de la música española, europea y diría que mundial no se entendería si no es a partir de los órganos de esta Catedral", asevera-, pero que recobra su sentido cuando se considera el papel histórico jugado por el templo hispalense durante largo tiempo, absolutamente influyente en el Barroco.

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