La ventana

Luis Carlos Peris

Vísperas de mucho, días de nada

VÍSPERAS de mucho, días de nada. Sentencia fatalista del prolijo refranero español, que suele acertar en la inmensa mayoría de ocasiones. Yhoy, que es víspera de mucho por lo mucho que se celebra mañana por la noche, se convierte en día de nada porque una vez más el 23 de diciembre se convierte en un espectral día después para casi todo el personal. Personal que se llevó toda la mañana de ayer a pie de radio y con los números de la lotería bien anotados para ver si cambiaba la suerte y el valle de lágrimas se paliaba mediante el favor de la diosa Fortuna. Eso fue ayer para que hoy se confirme en los periódicos la cruda realidad de que los afortunados son una minoría insignificante y, como es habitual, minoría desconocida, un prójimo nada próximo. Día de nada, por tanto, generalizado mientras las horas avanzan para convertirse en víspera gozosa de un día grande, que quien no se consuela...

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