OBITUARIO

El rupturista que se convirtió en un clásico

  • Fallece Pepe Garduño, fotógrafo y vestidor de la Macarena durante 57 años.

  • Creó un estilo propio, copiado hasta la saciedad, a la hora de ataviar a las imágenes marianas.

Pepe Garduño, en una imagen de archivo. Pepe Garduño, en una imagen de archivo.

Pepe Garduño, en una imagen de archivo.

Lo moderno acaba mutando en clásico. Ley de vida. Como la muerte. José Garduño (Sevilla,1932) falleció este viernes a los 85 años de edad. Fotógrafo y vestidor de imágenes marianas, su labor en este ámbito puede resumirse con la frase que da comienzo al escrito. Rompió los moldes a finales de los 50 y ha sido copiado desde entonces hasta la saciedad, de manera que su estilo ha acabado siendo considerado como tradicional por quienes desempeñan ahora este cometido en las hermandades.

Nacido en Triana, de la que se trasladó para vivir luego en la calle San Pablo, logró el título de perito mercantil. Comenzó en el mundo de la fotografía de la mano de Haretón. Al poco de estar de aprendiz en dicho estudio abrió uno propio en la Magdalena, donde alcanzó una fama inmensa bajo la firma de Gard. Por allí pasaron innumerables artistas: desde Estrellita Castro y Juanita Reina (con quien tenía una estrecha amistad por ejercer de camarera de la Macarena) a Isabel Pantoja y Matilde Coral. Las colas de sevillanas con mantilla el Jueves Santo para ser retratadas se convirtieron en estampa habitual de su estudio. En una ocasión tuvo que atender a centenar y medio de mujeres en un día.

Su faceta de vestidor la empezó a desarrollar cuando vivía en Triana, a los 20 años. Sus primeros alfileres los colocó en una pequeña imagen que tenían en su casa y que sacaban a modo de cruz de mayo, La Estrellita Chica. En esta labor fue siempre de la mano de su hermano Antonio. Gracias a él llegó a la Macarena. En un primer momento se encarga del atavío de la Virgen del Rosario, pero en una ocasión en la que a su hermano -quien vestía a la Virgen de la Esperanza- le resultó imposible realizar este cometido por su responsabilidad como capiller del Gran Poder, la junta de gobierno confió tal responsabilidad en él. Desde entonces (finales de los 50) hasta después de las bodas de oro de la coronación de esta Dolorosa universal estuvo ejerciendo dicho cargo, en el que desarrolló un estilo propio que ha sido fuente de inspiración para las nuevas generaciones de vestidores.

Luis Becerra, quien diseñó el primer museo de la Macarena y responsable de las grandes exposiciones organizadas por la Obra Cultural de la Caja San Fernando (como la muestra Esplendores), lo tiene claro a la hora de referirse a Pepe Garduño: "Le ha aportado a la Macarena como ningún vestidor lo ha hecho. Tenía una dosis creativa insuperable. El mundo de los vestidores está y estará influenciado por él", asevera este referente de la estética cofradiera.

La mayor contribución de Garduño al arte del atavío de las sagradas imágenes radica precisamente en eso. En haber aportado un estilo que supuso una ruptura con todo lo anterior. José Ignacio Sánchez Rico, historiador del Arte, museólogo y uno de los autores de El arte de vestir a la Virgen (editado por Almuzara), así lo reconoce. "Pepe Garduño fue hijo de su tiempo. De aquella España de los 60 que quería romper con todo lo clásico por esa obligación que teníamos de ser modernos. Aunque bebe de los vestidores anteriores, fue tal su aportación que se puede considerar como un estilo totalmente nuevo, que desarrolla especialmente en la blonda", explica este especialista. Y ahí están las fotos del último medio siglo que atestiguan esta creación: el triple pico en la frente, los tocados en forma de trébol, las rosas de encaje en mitad del pecho y la forma tan propia de recoger los mantos bajo el brazo. Un estilo que, pese a tener solamente medio siglo, se ha convertido en clásico a la hora de desarrollar el difícil cometido de ensalzar la belleza de los iconos sagrados.

Tal fue su influencia, que después de jubilarse como fotógrafo creó una escuela de vestidores para "dignificar" una profesión de escaso reconocimiento hasta hace poco. De ella salió José Manuel Lozano, quien desempeña el cargo de vestidor en la Macarena desde que Garduño se retiró tras el 50 aniversario de la coronación. Manuel García, quien fue hermano mayor en aquella época, comentó a este periódico una anécdota que apenas ha trascendido. "Pepe me escribió una carta anunciando su dimisión tras la procesión extraordinaria. Yo le dije que no la abriría hasta que no me garantizase que Lozano ya estaba preparado para sucederle. Esto ocurrió casi al año del aniversario. Entonces abrí la carta y se procedió a la sucesión", recuerda García, quien define a Garduño "como el mejor vestidor de Sevilla".

Durante medio siglo ha vestido a otras Dolorosas, como la Virgen de los Ángeles (Negritos), la O, la Virgen de la Angustia (los Estudiantes), las Mercedes de la Puerta Real y numerosas imágenes marianas de la provincia y Andalucía a las que ataviaba cuando las hermandades contrataban sus servicios como fotógrafo. En 2005, tras el fallecimiento de su hermano Antonio, comenzó a vestir a la Virgen de la Estrella, la Dolorosa de su hermandad trianera, en la que durante 30 años formó parte de distintas juntas de gobierno. "Pepe ha sido un gran estrellista. Recibió la medalla de plata de la hermandad por su gran labor y por el amor que le profesó a la Virgen", comenta el hermano mayor de la corporación de San Jacinto, Manuel González.

Casado con Leonor Rodríguez Oliveros, con la que tuvo tres hijos: Macarena, Estrella y José Manuel, sus cenizas serán depositadas en el columbario que posee la Hermandad de la Estrella, cerca de la Dolorosa que ha sido -junto a la Macarena- la gran devoción de su vida. Descanse en paz.

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