Cotorras, una plaga sin control

  • Ciudadanos llama "cobarde" al alcalde por no atajar un problema que entienden terminará haciendo desaparecer a varias especies en la ciudad mientras se expanden por pueblos cercanos.

Un ejemplar de cotorra de Kramer posado en la rama de un árbol junto al Archivo de Indias. Un ejemplar de cotorra de Kramer posado en la rama de un árbol junto al Archivo de Indias.

Un ejemplar de cotorra de Kramer posado en la rama de un árbol junto al Archivo de Indias. / juan carlos muñoz

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La población de cotorras no para de crecer, y lo ha hecho hasta alcanzar los cerca de 3.000 ejemplares que campan a sus anchas por la ciudad de Sevilla sin nadie que las frene. Javier Moyano, concejal de Ciudadanos en en Ayuntamiento de Sevilla, ha denunciado el "desentendimiento" del control de la plaga de cotorras por parte del Gobierno local, tachándolo de "una actitud cobarde por parte del alcalde"y considerando la medida paralizada como "la única solución posible".

Esta semana se daba a conocer la cancelación de esta propuesta, que llevará consigo una serie de drásticas consecuencias como que estas aves se sigan multiplicando y causando estragos tanto en los humanos como en otras especies y la indemnización a la empresa a la que se le habían adjudicado por contratos por un valor desconocido hasta el momento pero que se estima por debajo de los 10.000 euros.

Ningún partido político ha tomado medidas para afrontar la plaga por el momento y Moyano ha alentado al Ayuntamiento a llevar a cabo la propuesta para la que cuenta con su apoyo: "Hay que crear una mayoría para afrontar el problema, no existe otra alternativa para frenar a las cotorras", afirmó el Concejal.

Los mayores núcleos de concentración de las temidas cotorras se encuentran situados en las zonas del parque de María Luisa y la Isla de la Cartuja. Pero no son los únicos lugares, esta ave invasiva ya ha llegado a Santiponce, la Universidad Pablo de Olavide, Salteras, Olivares, Gerena, Palomares, la Algaba y Sanlúcar la Mayor, y comienzan a llegar a Dos Hermanas donde temen que se llegue a implantar.

Las cotorras de Kramer, no sólo son molestas sino que están poniendo en peligro a otras especies autóctonas y en peligro de extinción, como es el caso del nóctulo gigante, un murciélago europeo considerado como una especie vulnerable y que actúan como insecticidas naturales y controladores de los mosquitos en la ciudad; "A este paso el murciélago en dos años estará extinto" recalcó Moyano. Otra de las especies que las cotorras están expulsando es al cernícalo primilla, que ha bajado su población ha la mitad desde la llegada de estas aves.

Provoca también daños en los cultivos, especialmente en las pipas de girasol, suponiendo unas pérdidas que se establecen alrededor del 10 por ciento para los agricultores y pueden suponer problemas de salud dado que son portadoras de enfermedades.

Se ha hablado de otras propuestas como la destrucción de los nidos o el uso de pienso esterilizante, desde ciudadanos apunta a que ambas se descartan la primera porque sería inútil ya que hace falta un periodo de dos años y la cotorra se seguiría multiplicando y la segunda porque este tipo de pienso está prohibido.

La directiva europea de aves obliga a sacrificarlas una vez son capturadas y en eso se apoyaba el concejal de ciudadanos para la conclusión de que "el plan de exterminio con escopetas de aire comprimido es la única solución posible para conseguir acabar con las cotorras".

"Ningún grupo ecologista se opone a esta propuesta", afirmó Moyano, quien concluye que "no existe otra alternativa y además es efectiva", ya que esto ha podido demostrarse en otros lugares como Zaragoza donde la medida atajo la plaga de forma exitosa.

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