ensayo de historia

El efímero júbilo de la melancolía

  • Nicolás Sartorius reivindica la Constitución como ruptura en la presentación de un libro de Aristu

  • El que fuera candidato a la Alcaldía reflexiona sobre Andalucía en los años 60

Foto: Víctor Rodríguez Foto: Víctor Rodríguez

Foto: Víctor Rodríguez

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Este libro se salvó de acabar en un contenedor de reciclaje gracias a otro libro titulado Melancolía de izquierda, del italiano Enzo Traverso, que escribió: "La memoria de la izquierda es un vasto continente hecho de victorias y de derrotas: las primeras jubilosas pero en la mayoría de los casos efímeras, las segundas casi siempre duraderas".

Jubilosa y efímera. Así se puede definir la vuelta al ruedo intelectual que dio Javier Aristu el jueves en la presentación en Cicus de El oficio de resistir (Comares). En su particular orquesta Mondragón, Nicolás Sartorius y Mercedes de Pablos, directora del Centro de Estudios Andaluces, que apadrina la publicación. El júbilo efímero de contar con cuatro secretarios generales del Partido Comunista de Sevilla -Antonio Iglesias, Juan Bosco Díez Urmeneta, el propio Aristu y Eduardo Saborido-, con la mitad del grupo comunista del 79 en el Ayuntamiento -Amparo Rubiales, Víctor Pérez Escolano, José Antonio Nieto- y con tres protagonistas del proceso 1001: Saborido, Francisco Acosta y Sartorius, que habló de Marcelino Camacho y reveló que el llamado a sucederlo era Juanín Muñoz Zapico, del proceso 1001, que murió en accidente de tráfico.

"La unidad de España es por los trabajadores de Cataluña, si no ya sería independiente"

Acudieron dos hijos del primer presidente de la Junta, Plácido y Santiago Fernández-Viagas, aunque en el libro y en su presentación se habló del tercero, José Rodríguez de la Borbolla, a cuyo partido lo representó Luis Yáñez, candidato a la Alcaldía en 1991.

Sartorius metió el bisturí en el subtítulo del libro -Miradas de la izquierda en Andalucía durante los años sesenta- para criticar los diagnósticos erróneos de Rossana Rossanda o Max Aub, a diferencia del rigor de Alfonso Carlos Comín, que desde Cataluña viajó para escribir Noticia de Andalucía. Sartorius desmontó la falacia de la industrialización del franquismo, "un desarrollismo de cartón piedra", e interpretó la hegemonía nacionalista en Cataluña como una operación de la Transición que se les escapó de las manos. "En Francia había un mirlo blanco, Tarradellas, un grandísimo burgués que vivía como Dios". El coronel Cassinello fue a verlo y le dijo a Adolfo Suárez: "Es nuestro nombre".

Los independentistas, dijo Sartorius, ganan en las zonas de Cataluña que fueron carlistas y no lo hacen donde es mayor el peso de la emigración. "La unidad de España se le debe a los trabajadores de Cataluña, si no ya sería independiente". "Los independentistas son muy antiespañoles, pero la ley electoral española les encanta, con otra ley habrían perdido en escaños". Tarancón, mito de la Transición, evitó que la Iglesia apoyara a un partido, como en Italia. "A Berlinguer le dijimos que el Estado italiano era Borbónico, el español es de tradición francesa". Le indigna que se diga que la Constitución la trajo la derecha: "Si la derecha se opuso. La Constitución española es una ruptura total con la dictadura".

El libro de Aristu surgió en charlas con amigos en Vejer. Arranca con libros que la censura obligó a que aparecieran antes en Francia que en España, Por el río abajo, una crónica de esos sesenta de Alfonso Grosso y Armando López Salinas desde Coria hasta Sanlúcar de Barrameda, o el ensayo del profesor Martínez Alier sobre el latifundismo.

"Aristu usa su memoria pero no escribe unas Memorias" (Mercedes de Pablos) "No es un libro de Historia, pero tiene mucha historia dentro" (Sartorius).

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