"Antes lo mato, no quiero ser un número más en la lista de víctimas"

  • Raquel Valle, la mujer que fue apuñalada el jueves por su ex marido en el Parque Alcosa, presentó más de un centenar de denuncias y cambió 11 veces de vivienda

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Más de un centenar de denuncias contra su ex marido por malos tratos, once cambios de vivienda para intentar ocultarse, y varias agresiones con armas blancas. Con esta macabra estadística pueden describirse los 13 últimos años de la vida de Raquel Valle Béjar, que a sus 31 años y con dos hijos, ha vuelto a convertirse de nuevo en noticia después de que su ex marido, José Antonio S. B., volviera a agredirle con una navaja la noche del pasado jueves.

Raquel Valle se siente indefensa ante las agresiones de su ex esposo, quien tras pasar algo más de diez meses en prisión preventiva por malos tratos, la atacó en su vivienda de la Plaza del Azahín del Parque Alcosa con una navaja y todo ello a pesar de que una orden de alejamiento le impedía acercarse a la víctima. De nada sirvió la medida judicial, como tampoco la desesperada llamada que esa misma noche, cuando estaba siendo agredida por su ex compañero, Raquel Valle realizó al servicio de atención a las víctimas de los malos tratos, el 016.

Esa noche, la mujer abrió la puerta a su agresor pensando que, en realidad, se trataba de uno de sus hijos. Su marido iba armado con una navaja y comenzó a darle cortes por todo el cuerpo, en la cara, las piernas, el cuello. Raquel Valle se defendió como pudo, le tiró un vaso a la cabeza y hasta llegó a empuñar un cuchillo para defenderse. "Antes lo mato a él, no me resigno a ser un número más en la estadística de mujeres asesinadas, que te entierren y te pongan un número, porque tengo dos hijos", afirmaba ayer entre lágrimas Raquel Valle.

Su historia es el paradigma de la violencia de género, con unos malos tratos que se iniciaron la misma noche de bodas, el 29 de abril de 1995, sábado de Feria, cuando recibió la primera bofetada porque no obedeció a su marido cuando quiso que regresaran al hotel tras haber estado disfrutando en el real de la Feria. A esa agresión siguieron otras, a cada cual más escalofriante. Raquel Valle denunció que su marido, al que define como una persona celosa y muy obsesiva, le hizo "quemaduras con un cigarro" en las piernas para indicar hasta dónde tenía que ponerse las faldas, porque le acusaba de vestir de forma provocativa y de utilizar maquillaje. "Me tenía cohibida, tenía celos hasta de su hijo y decía incluso que yo quería más al perro que a él", asevera Raquel Valle, que recuerda cómo su esposo la dejaba encerrada en casa y sin llaves durante el embarazo. "Se acostaba con una navaja y me coaccionaba a mantener relaciones sexuales y dos días antes del parto me pegó un empujón y me caí en la bañera; también me dio golpes en la barriga la noche anterior".

En septiembre del año 2000, la mujer no soportaba más la situación y abandonó a su esposo después de un nuevo incidente, cuando le amenazó con tres cuchillos diciéndole que la "mataría" y después se suicidaría. La primera agresión grave se produjo en diciembre de 2006, cuando el marido la esperó a las puertas de su casa y le atacó con un cúter. La agresión se repitió en febrero de 2007, cuando le clavó un instrumento similar en el costado, y el juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Sevilla ordenó el ingreso en prisión preventiva de José Antonio S. B., que permaneció encarcelado hasta enero pasado. Diez días después de quedar libre, el 21 de enero, el ex marido volvió a herirla en la pierna y la abogada de la víctima pidió el ingreso de nuevo en prisión, una medida que esta misma semana rechazó la juez.

Después de todas estas denuncias, Raquel Valle no entiende la intervención de la Justicia en este proceso, porque de las más de cien denuncias sólo han continuado siete adelante y la mayoría se ha archivado por falta de pruebas. "¿Qué pruebas más necesitan?, ¿qué esperan, a que me mate?", se preguntaba ayer la víctima, cuyo marido pasará hoy a disposición judicial.

Raquel Valle también critica que ayer en el juzgado le reprocharan que hablara con los periodistas, al decirle que "busca protagonismo". La mujer lo tiene claro: "Lo que pido es que haya justicia, porque para mí hasta ahora no la ha habido".

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