Patrimonio

Los vándalos la toman con la cerámica

  • Vuelven a destrozar la balaustrada de la Plaza de España

  • El gobierno local ha llegado a gastar más de 200.000 euros en reparar los daños

Parte de la balaustrada que ha sido destrozada, en la delantera de la Plaza de España. Parte de la balaustrada que ha sido destrozada, en la delantera de la Plaza de España.

Parte de la balaustrada que ha sido destrozada, en la delantera de la Plaza de España. / juan carlos vázquez

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Los vándalos la han tomado con la cerámica. Este material tan frágil es susceptible de convertirse en blanco de quienes encuentran su disfrute en el daño al patrimonio público. La balaustrada de la Plaza de España se ha convertido en víctima de este empecinamiento. Raro es el mes en el que un tramo no aparece destrozado. Una reparación que no le sale nada barata al Ayuntamiento, que, como ha ocurrido tantas veces, tendrá que afrontar su coste.

Los destrozos en la Plaza de España se han convertido ya en una estampa habitual. En un titular, por desgracia, cada vez más recurrente. Lo que, a la postre, deja en evidencia la falta de seguridad de este recinto, que pertenece al amplio Parque de María Luisa. Las medidas puestas en marcha -a la vista está- han resultado insuficientes. En esta ocasión, se ha destrozado parte del tramo situado en la delantera de la plaza, donde arranca uno de los brazos de la ría.

Una turista se fija en los daños provocados Una turista se fija en los daños provocados

Una turista se fija en los daños provocados / Juan Carlos Vázquez

En 2010, un informe municipal cifraba en más de 200.000 euros el coste al que hacía frente cada año el Ayuntamiento para arreglar los destrozos en el principal parque de la ciudad. Por aquel entonces, la vigilancia de esta zona verde se restringía desde las seis de la tarde a las ocho de la mañana. Con la llegada de Zoido a la Alcaldía los actos vandálicos no se detuvieron. Fue entonces cuando surgió el debate sobre la conveniencia de aumentar la seguridad, especialmente, en el monumento que representa el mejor estandarte del estilo regionalista. El ahora ministro de Interior llegó a prometer una comisaría en el propio parque. De aquella promesa nada se hizo. Nunca salió del papel que sirvió para anunciarla en rueda de prensa.

El gobierno de Espadas, en su primer año de mandato, destinó 2,8 millones para los jardines históricos. Una partida que sirvió, principalmente, para el arbolado y la mejora de los caminos de albero. Se incluyó, no obstante, una partida para restaurar el monumento a Bécquer, bastante deteriorado.

En definitiva, dinero y más dinero que no soluciona, por ahora, uno de los principales males a los que se enfrenta este parque: el vandalismo. Ahí está la prueba: en esa balaustrada arrancada. Una imagen que deja bastante que desear para un rincón, a diario, lleno de turistas.

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