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Cuando la mente juega rápido

  • Franco Vázquez, Banega y N'Zonzi conducen lo antes posible la pelota a las zonas desprotegidas

  • Robos y maniobras en tres cuartos de campo, o llegadas a remate: el Mudo fue indetectable

Cuando la mente juega rápido Cuando la mente juega rápido

Cuando la mente juega rápido

Franco Vázquez difícilmente va a dejar atrás a su par en una carrera, pero el fútbol es muchísimo más que tener un molinillo por piernas. El argentino lo deja claro de vez en cuando, porque la regularidad tampoco brilla entre sus virtudes, pero con Vincenzo Montella al mando de las operaciones, su fútbol distinto, preclaro, lúcido, está brotando con más asiduidad. ¿De qué juega con el italiano? Juega de Mudo. Va donde lo lleva el instinto y, aunque su querencia sean los tres cuartos del campo, guarda un rematador en su corpachón. Raro es el partido en el que no remate. Y más de una vez. Otra historia es la candidez con que suele acabar las jugadas, algo inherente a todo el Sevilla.

Ziganda dispuso en la sala de máquinas un triángulo con pocos gramos de fútbol: San José, Vesga e Iturraspe, con éste como punta del vértice más adelantada en la mayoría de las ocasiones. Y el triángulo opuesto, integrado por N'Zonzi, Banega y Franco Vázquez, tardó muy poco en engullírselo. Se explica por qué un club del peso del Athletic Club traza una Liga indigna de su historia. Juega muy poco. Si además su actitud es tibia en cruces, acosos, saltos... no hay nada que hacer ante este Sevilla de Montella que, con los buenos, sabe hacer circular la pelota con celeridad hacia los espacios desprotegidos de la zaga. Siempre hay un receptor (primera diferencia con Berizzo) y casi nunca hay toques de más (segunda).

Defensa

En el equipo inicial del Athletic faltaban los leones con los colmillos más temibles, pero Williams, que se suele mover en la línea del fuera de juego para romper hasta la portería y tiene mucho remate, dispuso de dos claros (34' y 44'). Pero su efectividad no es la de Aduriz.

En el descanso, Ziganda corrigió su fallido planteamiento inicial, prescindió de dos medios defensivos, Vesga e Iturraspe, por Aduriz y Beñat, y trocó la bisoñez de Córdoba por el carácter competitivo de Raúl García. Sobre el papel, un paso adelante, menos quite, pero más pase y más remate. Williams se desplazó a la derecha y ahí Escudero, que ha perdido vigor y jamás cuenta con el apoyo de Correa por delante, lo pasó regular. El Athletic asumió un dominio ficticio e inocuo. Sergio Rico no se empleó.

Ataque

Las recuperaciones en los tres cuartos de campo ahormaron el partido. Franco Vázquez llevó la voz cantante y agradeció la movilidad de Muriel para provocar esos fuegos en el área de Kepa. El Mudo y Banega, algo menos N'Zonzi, la escupieron a la zona descongestionada y, ora por la candidez rematadora, ora por el nivelazo de Kepa, el Sevilla tardó en hacer gol. La cascada de llegadas tenía que dejar caer alguno y fueron dos en cinco minutos.

En la segunda parte, con Nolito por Muriel, el Sevilla aprovechó los pasillos a la contra. Sarabia, el Mudo, el propio Nolito... Pero Kepa siempre estuvo ahí.

Virtudes

Sus robos y ataques mejor encauzados que resueltos.

Talón de aquiles

Ese arranque de la segunda parte un tanto frío.

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