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Educación vial con nota

  • Los colegios Europa y St. Mary's School, pioneros en acoger la inicitativa de Street Smart

La buena educación vial es una de las mejores garantías para evitar gran parte de los accidentes de tráfico y sus graves consecuencias. Los datos son claros: el 13% de las víctimas de los atropellos son menores de 14 años y la causa más común es la irrupción inesperada de los niños en la calzada o cruzar de una acera a otra por un lugar indebido. Es más, el 32% de los atropellos a niños entre 0 y 14 años fue debido a una infracción cometida por el menor o por el adulto que le acompañaba, esto se une a que la mayoría ocurre en el entorno de centros escolares.

Está claro que los niños aprenden en gran medida por imitación y si los adultos no siguen las normas, es complicado que lo hagan los menores. El proyecto de la empresa sevillana Street Smart incide en la necesidad de formar a personas con las habilidades necesarias en educación vial para poder bajar estas estadísticas. "La relación con la circulación y el tráfico está presente en nuestra vida desde el momento que salimos por primera vez a la calle. En primer lugar como viajero en el cochecito de bebé, después como peatón y más tarde en el papel del conductor", explica Emilio Gallego, CEO de Street Smart.

Además, las señales de tráfico son un lenguaje universal y su correcta interpretación es un seguro de vida que sirve en cualquier país puesto que es la manera más global y eficaz de prevenir los accidentes.

Este proyecto sevillano que lleva dos años funcionando en los centros Colegio Internacional Europa de Espartinas y el St. Mary's School. En los últimos dos años 1.200 escolares han adquirido estos conocimientos. "Queremos equipararnos a otros países del norte de Europa donde cuentan con una asignatura de educación vial dentro del currículo académico", explica el CEO. La propuesta de esta empresa es todo un Plan Integral para centros escolares de Sevilla que inserta la educación vial en el recorrido académico de los niños desde Infantil hasta Bachillerato. Se trata una actividad dentro del horario escolar y que está adaptada a los diferentes cursos de los alumnos. De este modo, en la etapa de infantil trabaja las señales desde el punto de vista geométrico para que el alumno pueda reconocer su significado por la forma y el color. Primaria y Primer Ciclo de Secundaria es el momento para la Educación Vial en su sentido más estricto y en los elementos del tráfico: peatón, vías y vehículos. En esta etapa de aprendizaje el 25% de las clases se imparte en inglés.

Por otro lado, tanto en el Segundo Ciclo de Secundaria como en Bachillerato, las clases están dirigidas al conocimiento de las normas teóricas que les servirán para obtener el carnet de conducir, ya sea de ciclomotor o coche.

En la elaboración del programa educativo ha participado un equipo multidisciplinar que incluye tanto a expertos en educación vial como a pedagogos, abogados para el asesoramiento legal, especialistas en temas de menores, etcétera. La suma de todos estos conocimientos ha hecho posible que Street Smart ofrezca un programa compuesto por clases teórico-prácticas donde la interactividad con los alumnos es muy importante.

Todo ello sin olvidar los objetivos generales, centrados en la consideración de la persona como elemento principal en la circulación, la importancia de los valores que rigen la convivencias y la adquisición de conocimientos y habilidades necesarios para un comportamiento vial adecuado.

La frecuencia de estas clases es de una hora al mes. Esto supone que durante los 15 años que dura el periodo escolar, el alumnado ha recibido 120 horas de formación en educación vial. A la formación se une una actividad externa por cada ciclo como las visitas a la Jefatura Superior de Policía, al Centro de Control de Tráfico en Sevilla, la Jefatura Provincial de Tráfico o los parques o circuitos infantiles de tráfico.

El programa puesto en marcha por Street Smart está recomendado tanto por la Fiscalía General de Seguridad Vial de Andalucía, Ceuta y Melilla y la DGT de Sevilla. Además, se trata de una forma de educar a la población adulta, que normalmente es menos receptiva a este tipo de información, puesto que muchas veces son los niños los que evidencias los malos comportamientos de los adultos al volante o circulando como peatón. "Sabemos que a través de los niños podemos concienciar a los padres", explica Emilio Gallego.

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