Faros, entre el mito y la rentabilidad

Quince de las 31 vigías de Andalucía participan en un proyecto turístico estatal.

Faros, entre el mito y la rentabilidad
Faros, entre el mito y la rentabilidad
P. G. Sevilla

05 de enero 2014 - 05:04

Los faros fueron guías para barcos en la inmensidad del mar y salvaguardas del litoral, testigos de ataques de piratas, de extrañas visiones, de cruentas batallas o del drama de la inmigración que llega en balsas de juguete en pleno siglo XXI. Torres, solitarias y bellas, que inspiraron a poetas y literatos de todas las épocas, desde El faro del fin del mundo, de Julio Verne, hasta el reciente El faro de los acantilados, de José Luis Martín Nogales. Guardan entre sus muros, además, la memoria de los fareros que los habitaron y protegieron con celo, muchas veces hasta la locura de quien cuenta los días en soledad, que aquellas enormes linternas no se apagaran jamás.

Para rentabilizar parte de este atractivo atávico que tienen las torres que salpican el litoral español, el Gobierno, a través del Ministerio de Fomento, ha puesto en marcha el proyecto Faros de España, una iniciativa ideada por Puertos del Estado que trata de impulsar la imagen del país como destino singular para ese turismo ávido de experimentar lo distinto.

En el proyecto, que se encuentra en primera fase de trabajo y que está previsto que concluya en el primer cuatrimestre de este año que acaba de estrenarse, participan por ahora quince de los 31 faros que se yerguen en la costa andaluza y que hoy día ofrecen usos complementarios -como centro de exposiciones o activides lúdicas como cafeterías o sala de presentaciones- aparte del objetivo primero para el que fueron construidos, el de ayuda a la navegación marítima.

La nueva forma de gestión de los faros, su automatización y la mejora de las comunicaciones por mar originan que algunas de estas atalayas carezcan de suficiente operatividad o uso. Ya se sabe, toda la aparatología moderna que envía directamente a Madrid los datos sobre tráfico marítimo han sustituido el aceite de oliva y la parafina para alumbrar el mar.

Por ello, con objeto de conservar estas torres y acercarlas a la sociedad, se está apostando por que estas edificaciones alberguen iniciativas y actividades complementarias a su labor primordial, fundamentalmente relacionadas con el ámbito turístico. Desarrollando esta actividad se ayudaría a costear parte del mantenimiento del servicio de señalización marítima que presta la Red Litoral de España, que anualmente supone a las arcas públicas unos 9,5 millones de euros.

Según expone el Ministerio de Fomento, el proyecto Faros de España se orienta, principalmente, hacia el uso como alojamiento en dichos espacios, una oferta turística muy popular en países como Gran Bretaña -famosísimos son los de Escocia-, Croacia, Noruega o Francia. El uso como alojamiento será posible a partir de una autorización expresa del Ministerio de Fomento o del Consejo de Ministros, según la ubicación que tengan cada uno de estos faros afectados. Hasta ahora no era posible dormir dentro de un faro, en todo caso en algún hotel anexo que compartiera recinto con la torre.

Esta iniciativa pretende, explican sus impulsores en una nota, incentivar y dinamizar una buena parte del tejido empresarial relacionado con el ámbito hostelero y gastronómico, potenciando, con ello, la imagen de España, como destino singular. Inicialmente se ha creado un grupo técnico de trabajo formado por representantes de autoridades portuarias y Puertos de Estado con el fin de coordinar las actuaciones futuras en esta materia en los ámbitos técnico, jurídico y urbanístico y se espera que la primera fase de sus trabajos concluya en el primer cuatrimestre de 2014 con nuevas incorporaciones al programa.

De los 187 faros pertenecientes a la Red Litoral de Ayudas a la Navegación Marítima, 31 están situados en las costas andaluzas. Tres en la provincia de Huelva: El Rompido, Picacho, en Mazagón y Torre de la Higuera, en Matalascañas; 10 en la costa gaditana: Chipiona -el más alto de todo el litoral español y el tercero de Europa-, Bonanza en Sanlúcar, Rota, Cádiz, Cabo Roche en Conil, Trafalgar, Camarinal en Zahara, Tarifa, Punta Carnero y Punta Carbonera, en la Bahía de Algeciras); siete en la de Málaga (Marbella, Calaburras, Punta de la Doncella, Málaga, Torre del Mar, Torrox y Alborán); tres, en la provincia de Granada (La Herradura, Sacratif y Castell de Ferro) y ocho más en las costas almerienses (Adra, Punta de Baños, Sabinal, Almería, Cabo de Gata, La Polacra, Garrucha y Mesa de Roldán).

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