"La Janda debería ser como Wellington pero aún no está preparada"

Michel Blaton. Jinete de salto

R. B.

21 de febrero 2016 - 05:04

"Aquí puedo ir en chándal y deportivas y no pasa nada". Michel Blaton es un distinguido ciudadano belga que hace diecisiete años cambió el cargante protocolo de Bruselas por la simpleza vital de la comarca de La Janda. Pertenece a una acomodada familia belga que le permitió elegir el deporte ecuestre de primera división como afición. La cuadra de este jandeño de educado trato está formada por cinco caballos que son hijos y nietos de grandes saltadores y velocistas de hipódromo y que han encontrado en El Soto el hábitat en el que mantener la moral alta. "El sol de Vejer alarga la vida deportiva de los caballos". El belga tiene bien calibrado el medidor de calidad de vida desde 1998, el año que participó por primera vez en el Circuito Hípico del Sol. Aquel febrero dijo aquí me quedo. Y se quedó a vivir en una modesta casa de campo alquilada en la barriada rural El Soto con parcela incluida para sus cinco contrastados deportistas, que botan como potros en el corazón de lo que "debería ser el distrito equino de Europa".

-¿Es el primer turista vinculado al deporte que ecuestre de elite que arraiga en Vejer...

-Sí, aquí en La Janda soy el primero.

-¿Se aburre en el campo?

-No, claro que no. Me encanta vivir aquí y nunca he pensado en volver a Bélgica. La naturaleza, la luz y la sencillez de la gente fueron motivos suficientes hace diecisiete años para quedarme a vivir aquí con Stella mi mujer y los caballos.

-¿Cree que vive en la Wellington de Europa?

-No, todavía no, pero creo que debería ser así en el futuro porque La Janda y Sotogrande son la sede de la mejor competición de Europa de polo y salto. En mi opinión, aún no se dan las condiciones para que haya una población ecuestre permanente en la zona porque el calendario de competición es insuficiente y porque los trámites legales para ampliar y desarrollar proyectos ecuestres son muy lentos y arcaicos.

-¿A qué se refiere?

-Creo que los políticos deben dejar de pensar en el caballo como si fuera un cerdo o cualquier otro animal que se considere ganado. Por ejemplo, en Andalucía se deja al caballo solo en una parcela pequeña mientras el mozo o el propietario vive en su casa, que suele estar a kilómetros de distancia. Este modo de vida es impensable en el norte de Europa. Los caballos viven en el mismo sitio que los cuidadores, entre otras cosas, porque no existen trabas urbanísticas insalvables. Aquí es muy difícil; yo vivo en una casa de campo alquilada porque no puedo tener el permiso de momento para hacerlo en la mía propia.

-¿Cree que habría más jinetes como usted interesados en una villa ecuestre en La Janda si la ley fuera más comprensiva?

-Estoy seguro, pero además hace falta que se den otras circunstancias, como un calendario de concursos más amplio. Ningún jinete va a invertir en La Janda o San Roque en una villa ecuestre para competir sólo cinco semanas al año. Hacen falta cuatro o cinco meses de competición para pensar en una segunda residencia.

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