ernesto pérez vera. ex policía local de la línea de la concepción

"La Línea se ha convertido en lo que fue en los años ochenta"

  • "Parchean con refuerzos temporales, va a costar revertir la situación", dice este agente jubilado tras ser gravemente herido en una intervención

Ernesto Pérez Vera. Ernesto Pérez Vera.

Ernesto Pérez Vera. / m. g.

"Tuve que sobrevivir a un hombre que me intentó matar. Sé lo que se siente cuando estás a punto de morir mientras te gritan: 'Te mato, te mato". Ernesto Pérez es un policía local de la Línea de la Concepción de 47 años al que una violenta intervención en la que resultó gravemente herido le obligó a guardar la placa hace cinco años. Ha plasmado su experiencia junto a la de otros 22 agentes en el libro En la Línea de Fuego: la realidad de los enfrentamientos armados, cuya presentación, organizada por el Sindicato Independiente de Policía Local en Andalucía (SIP-AN) tendrá lugar hoy en Marbella.

-La obra ha sido escrita junto al psicólogo Fernando Pérez Pacho. ¿Qué ha pretendido?

Aquí no hay cárteles colombianos; esto ha sido siempre así pero ahora hay más violencia"

-Cuento las visicitudes por las que han pasado 23 policías de todos los cuerpos de seguridad. Cuando los entrevistamos, alguno hasta lloraba recordando los resultados de sus actuaciones. Nuestro comportamiento es distinto ante una silueta de papel que ante alguien que te intenta matar. No todo el mundo está preparado.

-¿Cómo recuerda aquel 30 de agosto de 2007?

-Desde el día en que me mataron no soy el mismo. Mi vida cambió para siempre. Había visto cómo un conductor circulaba a gran velocidad por un barrio aledaño al de San Bernardo, en la Línea de la Concepción. Me acerqué con una linterna en la mano y, al abrirle la puerta para que se bajase, dio marcha atrás. Me quedé atrapado entre la puerta y el chasis con las piernas abajo. La derecha pude sacarla, pero tenía un brazo metido a modo de argolla en la ventanilla. El tipo me arrastró 60 metros dando marcha atrás y 100 hacia adelante, contra ocho vehículos. Mientras tanto me decía: "Te mato". No me podía soltar por nada del mundo. Llevaba la pistola preparada y, sin verle, le descerrajé dos tiros. Tuve la suerte de que dos le entraron por el muslo izquierdo y uno le llegó al gemelo derecho. No detuvo la marcha, pero al menos dejó de aplastarme. Me vi tirado en el asfalto y me descolgué cuando me fallaron las fuerzas. Pasé seis veces por quirófano para que me operaran la espalda y otra para el tobillo.

-Diez años después fue detenido su agresor.

-Estaba en busca y captura, viviendo con una identidad falsa. Es un británico a caballo entre Gibraltar y la Costa del Sol. La Policía Judicial de la Comandancia de Algeciras lo localizó y le echó el guante; se identificó ante los agentes con documentación falsa, pero sabían que era él. Está en prisión a la espera de juicio.

-¿Cómo finalizó su etapa?

-Sufrí el olvido de mi propia Administración. No recibí ni una felicitación pública por salir vivo de un enfrentamiento en el que casi me matan, tampoco me dieron las gracias el día en que me jubilé, ni una despedida. Es la doble victimización: me intentaron matar y la Administración me olvidó. No entiendo que dos policías de mi plantilla me dijeran que el malo no era tan malo, sino un buen chaval cuando no estaba colocado. En Gibraltar sí pensaban que tenía que haberlo matado porque les habría hecho un favor.

-Esa violencia parece haberse recrudecido.

-¿Nos asustamos de que haya mucho narcotráfico? ¿Acaso es nuevo? Los medios pusieron el foco desde que murió mi compañero Víctor Sánchez en una operación contra el contrabando. No está entrando más droga ni tabaco que antes, pero sí hay más violencia.

-¿A qué puede responder?

-En el año 2000 se creó la Unidad Especial de Policía Local en la Línea, que era muy salvaje y estaba descontrolada. En un año le dimos la vuelta. Los malos temían salir a la calle porque la ley se aplicaba con contundencia. Era casi una dictadura. La Línea pasó de ser una ciudad sin ley a otra con una seguridad ciudadana. En 2012, otro equipo de gobierno disolvió esta unidad porque la había fundado otro partido. Desde entonces aumentó el narcotráfico y el contrabando. En 2016, el nuevo alcalde, asfixiado por la imagen, la activó de nuevo para convertir La Línea en lo que fue, pero no dio tiempo. Al año murió atropellado Víctor Sánchez, que estaba al mando. Le dieron pocos medios humanos, sólo un equipo de seis personas, insuficientes para el trabajo que había. A los narcos se les dio una tregua al desaparecer la Unidad durante cuatro años y se vinieron arriba.

-Y ahora, ¿qué medidas habría que adoptar?

-La Comandancia de Algeciras debería tener más funcionarios y que estuvieran al 100%. Están parcheando con refuerzos y no sabemos qué ocurrirá cuando estos acaben. Vienen chavales durante dos semanas con buena intención y se marchan. No terminan de aprender del todo para combatir bien el problema. Aquí no hay cárteles al estilo colombiano, esto ha sido siempre así. El desempleo no es un argumento válido porque en 2002 la tasa no era tan elevada. Ahora, la Línea se ha convertido en lo que ya fue en los 80 y los 90. La situación se quiere revertir pero va a costar trabajo.

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