Perderse para encontrarse

Rutas por Andalucía

El hotel Villa de Laujar de Andarax invita a sumergirse en el paisaje y formar parte del paraíso natural que es la parte almeriense del Parque Natural de Sierra Nevada.

El hotel Villa de Laujar está inserto en el paisaje de la Alpujarra almeriense como si siempre hubiese formado parte de él.
El hotel Villa de Laujar está inserto en el paisaje de la Alpujarra almeriense como si siempre hubiese formado parte de él.
Reyes Rocha, Almería

11 de diciembre 2015 - 05:04

En el ritmo cotidiano y la prisa en la que vivimos cada día, no hay mejor regalo de Navidad que un remanso de paz. Un lugar en el que el tiempo pasa a otro ritmo, con otra cadencia, más natural. Una magia antigua envuelve al viajero nada más pasar del mar almeriense a su Alpujarra, tal vez, proveniente de la leyenda que afirma que Laujar es el pueblo más antiguo de España, fundado por Túbal, hijo de Jefet y nieto de Noé. Fundó Araja, el primer pueblo de España, al que puso este nombre porque era el de su hija muerta en Armenia, cuando se disponía a embarcar con sus padres.

Un entorno en el que todo invita a dejar atrás preocupaciones y disfrutar de estar vivos y de sentir el fresco aire de la sierra y el cálido sol de invierno. Para completar esta escapada de lo cotidiano, el alojamiento también debe estar acorde con el ambiente. Es el caso del hotel Villa de Laujar, perteneciente a la red de Villas de Andalucía. Está junto a Laujar de Andarax, enmarcada en una parcela de 50.000 metros cuadrados que se mimetiza con la Alpujarra hasta el punto de parecer uno de los pequeños pueblos que salpican su paisaje.

El complejo está compuesto por un edificio principal, 31 villas repartidas a lo largo de la finca con zonas ajardinadas y boscosas e instalaciones que se completan con el recinto de la piscina, un mirador, huerto, pista de tenis y zona de aparcamiento. Así, en el edificio principal se ubican los servicios comunes, bar, restaurante, y tres salones de reuniones; mientras que los jardines albergan dos piscinas, una de adultos y otra para niños, un parque infantil y un mirador.

Por si fuera poco, existen actividades que se pueden hacer dentro de la villa, como ocurre con los paseos a caballo. Pero los equinos no son los únicos animales que hay, también existe una zona con gallinas y perdices, y en el establo hay una habitante que gusta, sobre todo, a los más pequeños, Lucera, la burrita de la Villa. Las instalaciones son un canto a la naturaleza y la sostenibilidad con el medio ambiente, y como prueba, sólo hay que subir al mirador y acompañar a la centenaria encina que vigila este singular pueblo-alojamiento que tiene una categoría de tres estrellas.

Como no puede ser de otra manera, la gastronomía es otro de los atractivos de alojarse en esta villa turística. Su restaurante La Encina de la Villa, situado en el edificio principal, tiene una variada carta de la que el viajero no se puede perder la fritá alpujarreña, o el jamón con habas. Todo regado con el vino que se cosecha en los viñedos de la comarca, ya que dicen que los vinos saben aún mejor cuando se consumen donde se producen.

Lo dulce también envuelve la Encina de la Villa: mantecados, soplillos de almendra, rosquillos de vino, borrachillos, leche frita, pebetes de calabaza, merengues, buñuelos y roscos de sartén satisfarán a los más golosos comensales.

Después de tan buena mesa, nada mejor que recorrer las calles del pueblo, Laujar de Andarax. Hacerlo es prolongar los paseos por la sierra en la que se enclava, en la falda suroeste del Parque Natural de Sierra Nevada. Un completo entorno natural que suma como atractivo turístico a un importante patrimonio cultural de las épocas romanas y musulmanas como los restos de la Alcazaba, residencia de Boabdil, el último rey de Granada.

El sonido del agua acompaña todo el paseo por el municipio por sus 16 fuentes de agua potable que jalonan el casco urbano.

Otro de los puntos para visitar es Fuente Victoria, situada entre las localidades de Fondón y Laujar de Andarax. Por sus tierras discurre el río Andarax en su curso alto y los sistemas montañosos de la Sierra de Gádor y Nevada. En esta localidad está la bodega Bosquet, aunque la lleva una familia de Laujar de Andarax. Y es que en esta tierra también hay buenos vinos y bodegas para visitar. Tanto es así, que existe una variedad autóctona, la vijiriego, que es la que se utiliza para la elaboración de su conocido espumoso.

La localidad es ideal para practicar el turismo rural por su magnífico paisaje, o para visitar la iglesia de la Encarnación, bautizada como la Catedral de la Alpujarra. En sus cercanías se encuentra Nacimiento, un área recreativa situada a menos de un kilómetro del centro del pueblo en la que se encuentra una zona del manantial.

Una parada en Fondón es imprescindible, sobre todo en Navidad, donde hay curiosas costumbres como el Día de las ánimas, el 25 de diciembre, cuando la Cuadrilla de las Ánimas recorre el pueblo cantando sus coplas de ánimas y villancicos y recogiendo limosnas para las Ánimas Benditas. En Fuente Victoria, uno de los núcleos urbanos agregados a Fondón también hay una costumbre especial en estas fechas como son los Alcaldillos el 28 de diciembre. Según la tradición, dos vecinos del municipio son los encargados de hacer las labores de alcalde durante todo el día y recaudar limosnas para las Ánimas Benditas. Además hay una verbena popular con baile de pujas. Los amantes de la historia no se pueden perder una visita a la casa palacio de las Godoyas con un contenido expositivo muy curioso.

Web: www.villasdeandalucia.com. Mail: laujardeandarax@reddevillas.es

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