Pulido el discreto

La corrección y el sigilo del copresidente de Banca Cívica le han permitido salir airoso de la turbulenta oleada de fusiones que ha barrido el mapa de las cajas.

Juan M. Marqués Perales/Sevilla

18 de septiembre 2011 - 05:04

Hubo un tiempo en España en el que en los pueblos no había tiendas de ropas, sino de tejidos. Así se llamaban. Extensos mostradores de madera envejecida donde el dependiente, armado con un metro de madera, desplegaba el género del futuro vestido que la cliente se iba formando en su imaginación. Cuentan que fue allí, detrás de un mostrador de una tienda de tejidos y de un pueblo andaluz -Castro de Río-, donde Antonio Pulido lo "aprendió todo". Fue allí, en la tienda de su padre, donde el hoy copresidente de Banca Cívica asumió cuáles eran los riesgos y los beneficios de vender fiado. Fiar de confiar; posiblemente uno de los verbos más trascendentes del negocio bancario.

Pero, además, de números, cuentas, telas y albaranes, Pulido aprendió esa psicología social rudimentaria, pero utilísima que sólo se puede aprender detrás de un mostrador. O de una barra de bar. O de una ventanilla. Posiblemente, todas estas enseñanzas de calle le han valido a Pulido para conseguir salir más que airoso de la turbulenta tormenta que ha barrido el mapa de las cajas de ahorros de España.

Este economista, nacido en 1965, que llegó en 2006 a la presidencia de El Monte porque estaba en el lugar exacto en el momento adecuado, y que un año después asumiría el liderazgo de la nueva Cajasol, ha sabido forjar en estos últimos meses alianzas y complicidades hasta llevar a la caja andaluza a integrarse en Banca Cívica, la quinta entidad de ahorros del país por masa de activos. El pasado 22 de julio, aquel chaval que salió de Castro para estudiar Ciencias Económicas y Empresariales en Sevilla, aunque todo lo aprendió detrás del mostrador, tocó la campana del parqué de los mercados junto al otro copresidente de Banca Cívica, Enrique Goñi. Otro hito en su carrera, como la de haber llevado a El Monte a fusionarse con la Caja de San Fernando, de lo que surgió Cajasol, después de casi 30 años de intentos.

Ahora en Madrid -Pulido pasa dos o tres días allí y el resto en la sede de Cajasol en Sevilla- ha vuelto a rehacer sus relaciones de antaño con Javier de Paz, histórico presidente de Juventudes Socialistas, y persona del entorno de Rodríguez Zapatero. Pulido llegó pronto al PSOE, comenzó a militar en sus en sus tiempos de universidad, y después de terminar la carrera, fue miembro y jefe de gabinete de Antonio Pascual cuando dirigió la Consejería de Educación y Ciencia entre 1988 y 1993. Pascual, catedrático de Estadística, ha sido un hombre clave en los gobiernos socialistas andaluces, estuviera dentro o fuera de los gabinetes. Pascual conoció al copresidente de Banca Cívica antes de entrar en la Universidad, cuando siendo un joven un tanto inquieto participó en el movimiento estudiantil de finales de los años ochenta. Pulido formó parte del grupo que se avino a la negociación con el Gobierno.

Ya entonces, en el gabinete de Antonio Pascual, demostró "bastante intuición política y, sobre todo, capacidad de anticipación", según explicó una de las personas que lo conoce desde entonces.

Pero la trayectoria de Pulido no ha dejado de sorprender, y posiblemente, porque la historia, y mucho menos la económica, no se puede escribir de antemano en un folio en blanco. Hace tres años -acuérdense-, Andalucía iba a tener una caja única o una gran caja, que básicamente pasaba por la absorción de Cajasur por parte de Unicaja, y la posterior fusión con Cajasol, una unión compleja por los solapamientos en un territorio casi común y por que ambas contaban con potencial suficiente para liderar proyectos por separado. Y, en caso de unión, es público y notorio que el presidente andaluz, José Antonio Griñán, tenía preferencias por el otro presidente, el de Unicaja, Braulio Medel.

Uno de los dirigentes socialistas andaluces que más de cerca ha vivido el proceso de fusiones de las cajas lo explica así: "Antonio [Pulido] ha demostrado bastante inteligencia; yo diría que es discreto, pero muy listo, como socarrón, te envuelve con preguntas como quien no sabe nada y se va haciendo, de unos y de otros, una composición de lugar, de la que, desde luego, no se ha equivocado". Y cuenta así el momento en que Pulido voló por su cuenta: "Claro, vio la situación de desconcierto creada después de que la BBK, y no Unicaja, se quedara con Cajasur; la debilidad del partido en Andalucía y diría que la del Gobierno de la Junta, y consiguió el apoyo del Banco de España, de la Ejecutiva federal del PSOE e, incluso, diría que de la propia sevillana. Pero es que, además, cerró un buen acuerdo para Cajasol, y cuando lo anunció, no se lo pudieron echar para atrás".

En efecto, el Banco de España había valorado que Pulido hubiera realizado la primera fusión interregional, la que hizo Cajasol con la de Guadalajara y aceptó de buen gusto que comenzará las negociaciones con Banca Cívica, que por entonces ya era una fusión fría (una SIP) formada por Caja Navarra, Caja Canarias y Caja de Burgos. El gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, nunca creyó en las grandes cajas autonómicas por los solapamientos y duplicidades. Este respaldo, el del banco central, y el del vicesecretario general socialista, José Blanco, le sirvió para restar la oposición que pudiera encontrar en Andalucía. Y no fue mucha: el acuerdo, presentado a finales de 2010, suponía el traslado de la sede social de Banca Cívica a Sevilla, el control de la obra social, la copresidencia y, a la vez, el mantenimiento de Cajasol como marca y entidad. Fernández Ordóñez respaldaba toda la operación. Pero muy posiblemente, este no haya sido el último capítulo de este proceso global de fusiones.

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