El caso Romanones se acerca a su resolución con la declaración de los últimos testigos
La defensa del principal acusado asegura que la versión del demandante ha quedado desmentida
La declaración ayer de cuatro testigos propuestos por la defensa en el juzgado que investiga presuntos abusos sexuales de sacerdotes contra menores en el arzobispado de Granada acerca el final de la instrucción de esta causa, que mantiene como único imputado al padre Román, supuesto cabecilla del grupo conocido como los Romanones. Se trata de personas que, según la defensa, pudieron conocer en su día la realidad vivida por el primer denunciante de los supuestos abusos, quien con su actuación dio origen a la presente causa judicial.
Para Javier Muriel, letrado del padre Román, los cuatro testigos habrían confirmado las "sospechas" de la defensa y desmentido al denunciante, además de "desprenderse" que el joven faltó a la verdad y que su narración no puede sostenerse. Por contra, el abogado de la acusación particular, Jorge Aguilera, confirmó que las testificales celebradas ayer se han referido a asuntos "muy periféricos" a la causa, que no "añaden ni quitan nada" al fondo del asunto y que, en su opinión, no desmentirían lo mantenido por la supuesta víctima.
Estas testificales se producen después de que haya trascendido que el material informático y electrónico incautado al grupo de sacerdotes durante los registros practicados al inicio de la investigación no contiene "contenido sexual, ni de características pedófilas; ni siquiera pornográficas". La Policía ha analizado ordenadores portátiles, conversaciones de correo electrónico y varios dispositivos electrónicos, en los cuales no se han hallado imágenes u otros documentos vinculados al delito que ocupa a esta investigación, según consta en el informe pericial trasladado al Juzgado.
Junto a esta prueba informática, hay pendiente de incorporar a la instrucción una pericial psicológica practicada al principal denunciante de los hechos, según han señalado las mismas fuentes. Esta prevé ser notificada en breve.
La instrucción judicial sobre los supuestos abusos sexuales arrancó después de que este joven que ahora tiene 25 años pusiera los hechos, ocurridos supuestamente cuando contaba entre 14 y 17, en conocimiento de la Fiscalía en octubre de 2014.
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