Vuelve el zar del vodka

Retrato de Ricardo Fanchini, el capo de la mafia rusa que dio origen al caso Majestic en Casares, que dos años después sigue en fase de instrucción

Retrato robot policial de Riccardo Fanchini.
Retrato robot policial de Riccardo Fanchini.
Pedro Ingelmo Cádiz

23 de marzo 2014 - 05:04

Una pequeña sombra de nostalgia aparecería en la dura mirada de Ricardo Fanchini el día en el que Roman Frumson fue encontrado en el dormitorio de su mansión de Marbella con dos orificios de bala en la cabeza en febrero de 1998. Habían pasado buenos ratos juntos, grandes juergas en Puerto Banús, donde ambos compartían negocios de pantalanes y yates. Frumson es un nombre importante en la historia reciente de la Costa del Sol. Tras la caída del muro y la eclosión de los negocios turbios en la Europa del Este, fue de los primeros en descubrir la Marbella de Jesús Gil como un paraíso para blanquear dinero. La Policía siempre le señaló como el padrino ruso de Marbella. Y con él atrajo a otros magnates, como Boris Abramson, amante de su mujer y sobre el que recayeron las sospechas del crimen, y Fanchini.

Sobre Fanchini, que prefería atracar su majestuoso yate La reina del Kremlin en Montecarlo, donde llegó a patrocinar un gran premio de Fórmula 1, que en Marbella, no se sabía mucho en España hasta que estalló en mayo de 2012 la operación Majestic, desarrollada por la Guardia Civil en el municipio malagueño de Casares. Para él debió resultar un asunto menor, si es que le llegaron los pormenores a la prisión norteamericana en la que cumplía una condena de siete años que ahora finaliza. La DEA americana, la agencia que batalla contra el tráfico de droga en Estados Unidos, conoce a Fanchini como el Al Capone polaco, su país de origen. Y, desde luego, en algo se parece a Capone. Como él, consiguó que, una vez cazado tras años de impunidad en los negocios de tráfico de drogas, principalmente sintéticas, sólo se le condenara por evasiones y delitos fiscales.

Y bien, ¿qué tenía que ver Fanchini, el gran Fanchini, el hombre que amasó su fortuna como contrabandista de vodka entre Polonia y Rusia en los años 80 y que se convirtió en un hombre influyente en los 90 por su amistad con el entorno de Boris Yeltsin, con Casares? Majestic. El nombre de la operación policial venía dado por el de la urbanización Majestic Garden, en Casares costa, que se desarrolló a la lumbre de la burbuja inmobiliaria, que tenía en la provincia de Málaga su epicentro glamouroso. Para la Guardia Civil, buena parte delos ladrillos de Majestic Garden no eran más que blanqueo de dinero de una poderosa organización criminal rusa conocida como Kremlyoskaya, en honor al popular vodka, bebida a la que Fanchini le debe tanto.

El hombre de Fanchini en Casares sería Robert Gaspar, que estaría a las órdenes de Robert Mani, que en su día estuvo vinculado al proyecto del hipódromo de Mijas, donde también había mucho dinero ruso. En el momento en que la Guardia Civil irrumpió en el Ayuntamiento de Casares para conocer la documentación que había permitido el crecimiento de Majestic Garden, Gaspar y Mani ya estaban muy lejos, dicen que en Filipinas. Según fuentes de la Guardia Civil, a día de hoy sigue sin haber rastro de ellos. A falta de Fanchini, Gaspar o Mani, en la operación cayeron una septuagenaria, Anne Chahbazian, madre de Gaspar, dos secretarias de la promotora de Majestic y, para impacto de Izquierda Unida, Juan Sánchez, uno de sus dirigentes históricos y alcalde de esta localidad durante dos décadas.

Juan Sánchez era un hombre influyente dentro de la formación. Un político de talante dialogante, muy cercano a Diego Valderas. La Guardia Civil halló indicios de que podrían haberse producido sobornos de Gaspar y Mani para tener unas relaciones privilegiadas con el gobierno local, de tal modo que algunas de las villas proyectadas que no se pudieron hacer por falta de mercado en un 2007 en el que el negocio inmobiliario decaía se transformaran en suelo destinado a adosados o a un centro comercial. Es decir, todo se cocía mientras Fanchini entraba en prisión para cumplir su pequeña condena y eludía las órdenes de extradicción desde Europa. Ahora, Fanchini sale de prisión y en Casares la operación Majestic sigue todavía en periodo de instrucción, con Juan Sánchez en libertad tras haber abonado una fianza de 200.000 euros.

Con la habitual lentitud de la justicia española, no hay una fecha para que se esclarezcan los hechos en un juicio en el que el principal inculpado de esta trama de altos vuelos es el ex alcalde del pueblo. Fanchini no debe saber nada de esto, aunque, posiblemente, pronto estará por aquí en algún nuevo yate.

Para el concejal de Casares Juan Jesús Rodríguez, de IU, como Juan Sánchez, toda esta situación tiene poco sentido. "Que se depuren las responsabilidades penales que haga falta, pero que se haga en un tiempo razonable". Él no entra en la inocencia o culpabilidad del ex alcalde, que es algo que tendrán que decir los tribunales, pero sí está muy pendiente del desarrollo de Majestic Garden, una urbanización terminada a medias. "Hay unas pocas villas abandonadas, pero la mayor parte de la urbanización está ocupada, sobre todo sus primeras fases. Lo que queda está en poder de los bancos o de proveedores a los que la promotora no pagó porque de los responsables de aquella empresa no volvió a saberse nada".

Andrew Bacarese Hamilton es propietario de la inmobiliaria Hamilton Home Spàin. Dejó su carrera en la banca, donde trabajó para Citibank y Bank of Scotland, para vender casas en la Costa del Sol a extranjeros. Durante años el negocio funcionó muy bien y aún hoy existe movimiento. En su cartera tiene algunas de las villas abandonadas de Majestic Garden, con precios que se mueven por encima de los 600.000 euros. No es pesimista. "Es un buen lugar y son villas muy atractivas". Los bancos y proveedores que tuvieron que comerse los ladrillos destinados a blanquear el dinero sucio de Fanchini esperan que Hamiltontenga razón.

Los movimientos de Ricardo Fanchini, cuyos orígenes familiares se encuentran, como no podía ser de otro modo, en Nápoles, son un misterio para la Interpol. Un reportaje de la BBC reveló en su día las múltiples conexiones del zar del vodka con la política rusa, si bien forma parte de esa legión de capos que florecieron tras la caída del muro y que, años después, carecen de la influencia que llegaron a tener cuando Roman Frumson descubrió la Marbella de Jesús Gil y alertó de que la Costa del Sol era terreno abonado para los negocios con su suelo liberalizado y sus alcaldes dispuestos a escuchar bonitas ofertas.

Seguramente la Costa del Sol ya no será el teatro de operaciones del nuevo Fanchini, aunque siempre encontrará un lugar en el que el dinero oculto vuelva a tintinear. Mientras tanto, con la colaboración de la Consejería de Turismo y de las relajadas normas de Hacienda para los extranjeros que quieran comprar casas en España, cada año se celebra en Estepona el Russian Meeting Point. El 8,45% de los 4.974 inmuebles adquiridos por ciudadanos extranjeros en Málaga en 2012 fueron comprados por rusos. Se calcula que hay una población volante de ciudadanos de este país que puede rondar los 20.000. Qué duda cabe que Frumson y Ricardo Fanchini, el zar del vodka, fueron unos pioneros.

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