Andalucía

Las cuentas de la Junta no están (por ahora) nada mal

  • El Gobierno andaluz obtuvo hasta julio un superávit de 930 millones de euros y la factura del Covid es de 459 millones de euros

El consejero Elías Bendodo y el vicepresidente Juan Marín. El consejero Elías Bendodo y el vicepresidente Juan Marín.

El consejero Elías Bendodo y el vicepresidente Juan Marín. / María José López/EP

Las cuentas de la Junta de Andalucía no están mal. A pesar de las quejas perennes del Gobierno de Juanma Moreno hacia el supuesto maltrato que el Ejecutivo central da a la comunidad, lo cierto es que el manejo de esta crisis es muy diferente a la que comenzó en 2008. El peso de la deuda lo soporta la administración central, a pesar de que el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, y su vicepresidente, Juan Marín, nos ilustran cada martes de las maldades del Gobierno. Algunas de sus reflexiones económicas, como que los ingresos han aumentado por bajar los impuestos y no por las enormes transferencias estatales, no tienen sustento alguno. De hecho, la cantidad recaudada por los impuestos propios ha caído entre un 25% y un 33%.   

Hasta el mes de julio, el conjunto de las comunidades autónomas acumulaban un superávit de 0,27%, y eso que ya habían hecho los primeros desembolsos de la pandemia, mientras que el Estado presentaba un déficit del 6,54%, debido que han sido el Gobierno central y la Seguridad Social los que han cargado con el peso financiero de la lucha contra el Covid.

El consejero de Hacienda, Juan Bravo, que es uno de los grandes perfiles de este Gobierno, alguien que sí sabe de economía, tendrá problemas para cuadrar el Presupuesto de 2021, pero puede cerrar 2020 con un déficit de casi cero, a pesar de que él  goza del permiso del Gobierno para incurrir en desequilibrios. Este año no será malo, pero sí el siguiente, cuando se prevé una caída de los ingresos de la Junta de 3.000 millones de euros. ¿Se cubrirá todo eso con déficit? Posiblemente, no. Las reglas fiscales también quedarán suspensas en 2021, por lo que la Junta podría solicitar deuda para cubrir todo el desequilibrio, pero el Gobierno central arbitrará un mecanismo intermedio: parte del dinero volverá a llegar en modo de transferencias, mientras que el resto sí será déficit. 

Esto es lo que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, debe explicar a los consejeros en las próxima reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). No habrá una imposición de límites de déficit y endeudamiento, porque los cinturones fiscales están en suspenso, pero sí unas cifras de referencia. Aunque Juan Marín y Elías Bendodo, están reclamando un déficit del 2,6%, como el que tiene concedido el País Vasco, es seguro que a su compañero Juan Bravo la cifra le parecerá demasiado alta.   

El estado financiero de la Junta de Andalucía en julio pasado es que tenía 930 millones de euros de superávit, a pesar de que los ingresos propios habían venido cayendo por la crisis sanitaria. Mientras que en 2019, en julio, había déficit, ahora hay superávit. ¿Por qué? Porque el Gobierno central ha estado nutriendo a las comunidades de fondos para luchar contra el Covid y no le ha ajustado las entregas con las caídas esperadas, sino por las previsiones pasadas. Según la información que el Ministerio de Hacienda tiene de las comunidades, el gasto sanitario de Andalucía en el Covid hasta julio fue de 459 millones de euros, muy lejos de los 1.200 millones que algún consejero de Juanma Moreno ha llegado a lamentar.

El gasto sanitario aún debe aumentar, sólo estamos en el inicio de la segunda ola, pero la cifra, en lo que se refiere a la Consejería de Salud, es de 458,85 millones. En personal sanitario se ha gastado 96,87 millones de euros; 226,15 millones de euros en productos; 41,75 millones de euros en inversiones reales, y 94 millones en otros conceptos. Es una cantidad similar a la de la comunidad valenciana, y mucho menor a la de Madrid, donde el gasto, producto del mayor impacto del Covid, fue de 960 millones de euros. Cataluña, la segunda más golpeada, gastó 736 millones de euros.

Con esta situación y las indicaciones que María Jesús Montero dará a las comunidades en el próximo CPFF, Juan Bravo tiene elementos suficientes para negociar las cuentas de 2021. Si cierra dos ejercicios, los de 2019 y 2020, con un equilibrio presupuestario, Bravo, muy bien visto por los casadistas de Génova, habrá dado razones al Gobierno del cambio para seguir. Una fuente que conoce muy bien cómo funcionan las relaciones entre los consejeros de Hacienda y el resto de sus compañeros lo explica bien: hay presidentes de la Junta que permiten que los responsables de los departamentos soslayen al guardián del gasto y otros que no. Juanma Moreno debe ser de los segundos.

Las conversaciones que el Gobierno de Moreno mantiene con el PSOE para negociar las cuentas carecen de sentido, ni uno ni otro creen en ello, pero quien no lo permitirá es Vox, como su portavoz, Alejandro Hernández, ya ha advertido. Al Gobierno le sobran los números y tiene un acuerdo firmado con los de Abascal. Que no es papel mojado.  

  

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