Una defensa contracorriente
Perfil Rocío Amigo, abogada de Roca
Una discreta jurista de Estepona dirá la verdad del presunto cerebro de Malaya
El 23 de julio, la abogada de Estepona Rocío Amigo le comunicó al presidente del tribunal del caso Malaya que se hacía cargo de defender a Juan Antonio Roca. Disponía de 65 días para estudiar un sumario que consta de 200.000 folios.
Ha sido la primera en hablar en la sala en esta fase de cuestiones previas. Sus palabras han sido escrutadas dentro y fuera. Porque es la defensa del principal implicado, porque su cliente ha sido condenado de antemano, porque no pertenece a ninguno de los grandes despachos que han acudido a Malaya, porque es joven, porque es guapa y porque es una mujer con un bebé de meses que debe afrontar un año de vista oral sin demasiadas opciones reales para escabullirse de las sesiones judiciales. También es discreta, cordial y, por lo demostrado hasta ahora, estudiosa y valiente. Si no, no se hubiera hecho cargo de la defensa de Roca. Pero tampoco es una diva y compañeros suyos afirman que pasará por esta experiencia "sin que se le suba el ego a la cabeza porque tiene una notable humildad".
En este momento es la única letrada que asume en solitario y sin tener el respaldo de un gran despacho la defensa de uno de los implicados de peso en este caso de corrupción. Junto a ella se sientan en el estrado algunos de los penalista más reputados del país integrados en los bufetes de Miguel Bajo, Oliva-Ayala, Luna y Asociados, Rodríguez-Mourullo o Choclán-Montalvo Abogados, entre otros.
Rocío Amigo se colegió en 1998. Durante algunos años hizo la pasantía y trabajó en el gabinete jurídico de Guerrero Abogados, uno de los despachos de abolengo de Marbella. Después se independizó y montó su despacho en su pueblo, Estepona. Allí es relativamente conocida. Sus compañeros del colegio San José, un centro privado que congregaba a los hijos de las clases mejor situadas de la localidad, aún la recuerdan a ella y a sus siete hermanos. Pero sobre todo no la han olvidado porque su padre es el dentista por cuyo sillón pasaba entonces toda la chiquillería del pueblo.
Su nombre comenzó a conocerse cuando asumió la defensa de Julián Muñoz en las causas abiertas por delitos urbanísticos. Los malintencionados recuerdan que aquellos asuntos acabaron con una buena cosecha de condenas. Y es cierto que fue condenado Muñoz, pero también otros concejales del equipo de gobierno. Todos ellos, finalmente, se beneficiaron de un ventajoso acuerdo con la Fiscalía.
Una de las sombras que se le arroja es que se va a ocupar de darle forma jurídica a la estrategia de defensa que marque su defendido. Sin embargo, ésa es una sospecha que trasciende a Rocío Amigo. El anterior abogado de Roca, José Aníbal Álvarez, dio pistas sobre este asunto cuando afirmó que el supuesto cerebro de Malaya llegó a acumular 42.000 folios del sumario dos años después de ingresar en la cárcel.
También te puede interesar
Lo último