Ni droga ni juego: mejor un curro

Empresas andaluzas facilitan con el programa Arquímedes el tránsito de toxicómanos y ludópatas a un empleo

Juan González, en la nave de la empresa Aisol, en la que trabaja.
Juan González, en la nave de la empresa Aisol, en la que trabaja.
Efe / Sevilla

21 de noviembre 2010 - 05:04

El programa andaluz Arquímedes ha permitido que en cuatro años 2.222 personas dejen su adicción a las drogas y el juego y logren un empleo a través de ayuntamientos y empresas, entre ellas Aisol, donde una de esas personas, Juan González, trabaja y asegura que no consume heroína. Tras casi nueve años fumando heroína, González relata que estaba "muy tirado" y que ahora, tras dos años en Aisol, dedicada al reciclaje de papel, ha recuperado su estima, tiene habilidades laborales y ha mejorado su aspecto físico con el arreglo de la dentadura.

Como con la chatarra que recogía no ganaba suficiente dinero para la droga, este hombre de 41 años que vivía desde niño en la zona más conflictiva del barrio sevillano de Torreblanca decidió dejar la heroína, a la que "me enganchó en la mili", y empezó a recibir tratamientos para ello.

Con evidente nerviosismo por contar su historia, Juan González tampoco puede disimular lo bien que se siente con su nuevo estado de salud y con su trabajo reglado, en el que rinde a satisfacción para sus jefes. Así lo confirma el gerente desde hace cinco años de Aisol, Francisco Rincón, que estuvo antes en un departamento de recursos humanos de una gran empresa pero que prefiere esta experiencia por el reto empresarial y social que supone ayudar a otras personas a través de una sociedad sin ánimo de lucro que tiene una situación económica y financiera "estable".

Con 20 empleados y una facturación de 500.000 euros el último año, a Aisol no parece que le afecte la crisis porque cada año aumenta el volumen de tratamiento de papel y cartón y la destrucción confidencial de documentos, con 1.200 toneladas en 2009, según el gerente, quien precisa que su empresa es un "ensayo" para lo que los ex drogadictos y ludópatas encontrarán más tarde.

La media de estancia de los "usuarios", como los denomina la psicóloga Pilar Habas, que hace un seguimiento diario del "itinerario personalizado" y voluntario de cada empleado, es de entre un año y un año y medio, período en el que se pretende que adquieran formación laboral, ritmo de trabajo y habilidades sociales.

Después deben encontrar trabajo en otras empresas "normalizadas", en las que ya no podrán disponer de la "flexibilidad" que tienen en la red que facilita el programa Arquímedes, como un tiempo especial para que se saquen el carné de conducir, se arreglen la dentadura o sigan el tratamiento con la metadona, precisa el gerente.

Todo ello sin caer en el "asistencialismo", subraya Francisco Rincón antes de recordar que, debido al éxito empresarial, en abril pasado se cambiaron de una nave de 300 a 1.000 metros cuadrados y de anunciar que buscan "diversificar" la empresa para atender a la "gran lista de espera" que existe de ex drogadictos.

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