Berja en el alma y Balanegra en el corazón

Su experiencia en la Junta la ha ayudado a marcar la distancia que hay que poner para resolver asuntos Regresa a la vida municipal más madura y curtida en batallas educativas y culturales Odiado y a

Berja en el alma y Balanegra en el corazón
Berja en el alma y Balanegra en el corazón
Antonio Lao

22 de mayo 2015 - 01:00

ISABEL Arévalo vuelve, por segunda vez, a ser candidata del PSOE de Berja, y espera que en esta ocasión el apoyo de los vecinos de su pueblo la aupen a la alcaldía. No le faltaron muchos votos hace cuatro años y eso que el tsunami popular de entonces dejaba pocas opciones a aquellos que optaran por otras siglas distintas a las de la gaviota. La candidata socialista regresa a la arena de la política con mayúsculas, que son los ayuntamientos, más madura, más curtida en batallas educativas, arremangada y sabedora de que el reto no es nada fácil, pero con la convicción de tener un proyecto, un programa y las ideas claras de lo que quiere para Berja, uno de los pueblos más hermosos de la provincia, en plena Alpujarra, pero que en los últiños años ha perdido protagonismo provincial, ensimismado y con la espada de Damocles de Balanegra pendiendo siempre del costado derecho de aquellos que se han empeñado en convertir esta entidad menor en el pueblo 103 de Almería.Aunque la razón les pueda asistir, para los ciudadanos y vecinos de Berja la marcha de su joya costera será o sería una cicatriz tan enorme, que aquel que se encuentre de primer edil cuando suceda lo pagará, -no les quepa duda-, con la indiferencia y el castigo de los virgitanos. Quizá por ello Isabel Arévalo juega en esta campaña con el modelo tradicional, en el que el acercamiento hacia la entidad menor se otea y vislumbra en el horizonte, pero también expresa, de forma clara y sin subterfugios, los motivos por los que se ha llegado a esta situación y quién o quiénes lo han provocado.

La que es todavía responsable de Educación y Cultura de la Junta de Andalucía en Almería ha tenido una árdua tarea como delegada. Educación y Cultura son dos áreas para lucirse o para estrellarse a partes iguales y sin distingos. Porque si interesante puede ser vender una programación cultural, una exposición o las novedades del cursos escolar, no lo es menos que rara vez todos los padres están contentos, que siempre hay un colegio con problemas, algún aula prefabricada con goteras o una rehabilitación de monumentos que se retrasa o se hace sin el menor rigor histórico. Elementos todos ellos achacables al máximo responsable, si es que lo queremos entender como tal, aunque les aseguro que la responsabilidad de un delegado en estos asuntos es poco menos que ninguna.

Los presupuestos son los que son, el dinero es el que es y las actuaciones ya están programadas, aunque si se le debe pedir formación, y la delegada la tiene; conocimiento de los temas, también y celeridad en las actuaciones. La experiencia ha logrado que entienda la dinámica en la que se mueve la administración, estar siempre en el ojo del huracán y convivir con una imagen mediática que lo mismo te ensalza que te crucifica. Confirmo que Isabel Arévalo lo ha llevado con mesura, serenidad y hasta cierto estoicismo y resignación. Echando la vista atrás ha de reconocer que su experiencia en la Junta le ha dado la distancia que siempre hay que poner en la resolución de asuntos, conjugada con la cercanía que debe poner si a partir del 24 por la noche es la nueva alcaldesa de Berja. Es su reto, su ilusión y, como no, el sueño de cualquier vecino que tiene como forma de vida el servicio y la dedicación a los demás.

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