El tono discreto de campaña
Los populares son los que más proyectos han podido concretar en los últimos días.IU se agarra al mensaje de lo que fueron su mejores años al frente de Capitulares. El PSOE reniega de la política de maquetas que dice que desarrolla el PP.
LLEGA el ecuador de la campaña electoral. Y casi todo el mundo, para su interior, exclama un ¡por fin! Porque se esperaba algo más y aún se ansía algo más para el camino que queda por recorrer. Echar la vista atrás y resumir lo que ha pasado desde hace una semana en Córdoba en el ámbito de los partidos políticos puede ser relativamente sencillo: ni experimentos, ni gaseosa, ni grandes anuncios, ni mítines multitudinarios. Cierto que hay excepciones y muchos matices diferenciadores entre unos y otros, pero a rasgos generales, más frío que calor, y eso que calor, lo que se dice calor de Córdoba, ha habido y de la buena, con registros que no se conocían por estas tierras en un mes de mayo. La huelga convocada por varios sindicatos en el Ayuntamiento de Córdoba ha animado algo el ambiente, aunque todavía andaban ayer unos y otros enfrascados en si el seguimiento era mayor o menor. Lo que no es menor es que en plena campaña electoral se cuele un paro en la administración, una movilización que ya todo el mundo reconoce que es política y con tintes partidistas, al menos por una parte de los convocantes. Es más, si los sindicatos querían pasar por alto esa intención, vino a poner los puntos sobre las íes el candidato de IU a la Alcaldía, Pedro García, quien aseguró que "no hace falta ser un crak para saber que las huelgas son políticas". ¡Zas!
Ese tono discreto y de discursos un tanto vacíos en cuanto a lo concreto -filosofía y buenas intenciones todas- llevó incluso al alcalde y candidato del PP, José Antonio Nieto, a reclamar al resto de formaciones algo más de concreción, propuestas, conocedor de que sólo él hasta el momento está dibujando negro sobre blanco algunos proyectos y haciendo propuestas tangibles, lo que además le está diferenciando del resto de manera nítida. Cierto es que se trata de iniciativas ya anunciadas algunas de ellas durante el mandato municipal y guardadas hábilmente, pero también se han presentado actuaciones destacadas y novedosas, como el Parque de Levante, el aparcamiento de la Fuensanta o la reforma de Ollerías anunciada ayer, entre otras.
Es además el PP la primera fuerza política de la ciudad y así lo corroboran todos los sondeos de cara al 24 de mayo. No obstante, en esta primera parte de la contienda electoral no ha habido una demostración de esa fortaleza en formato mitin y brillan por su ausencia los dirigentes andaluces o nacionales que se han dejado ver por Córdoba para apoyar a Nieto -aunque también hay quien piensa en las filas que casi mejor así-, a la espera de que la semana que viene aterricen por aquí Mariano Rajoy, se supone que acompañado de Juan Manuel Moreno Bonilla.
La IU de Pedro García tampoco es que haya realizado excesivos anuncios, más bien casi ninguno. La coalición está en hora bajas y ha optado por tratar de recuperar lo que fue su pasado más glorioso al frente de Capitulares -ya ha llovido- y trata de ganar el terreno perdido aludiendo a la gestión de la coalición en lo que fue la creación de empresas públicas y aquella primera modernización de la prestación de servicios al ciudadano. El colofón a esa filosofía de campaña -y ante la falta de propuestas palpable- fue el acto previsto en la plaza de San Agustín, donde IU quiso reunir algunos de sus exalcalde y exconcejales más significativos, si bien la ausencia de la que ha sido la referencia de la coalición en la ciudad desde siempre, Julio Anguita, evidenció que el fundador del Frente Cívico está en otras cosas antes que escenificar un apoyo explícito, al menos hasta ahora, a la candidatura de Pedro García.
Ese dardo pidiendo concreción lanzado por Nieto tenía entre sus destinatarios la candidata socialista Isabel Ambrosio, quien más que nunca está haciendo campaña por su cuenta y que ha dejado al menos una cosa clara desde el primer día: que quiere gobernar para la gente y ser la artífice de un cambio tranquilo. Lo dijo el primer día, y el segundo, y el tercero...
Eso sí, gente, lo que se dice gente, tampoco es que se haya visto mucha en los actos del PSOE, si bien es cierto que el apoyo de Susana Díaz a la candidata previsto para el pasado domingo se suspendió a causa del accidente aéreo ocurrido en Sevilla. Le preguntaban ayer a Ambrosio si tenía guardado en el cajón un gran proyecto atractivo para "vender" en esta campaña electoral, a lo que la candidata respondió que si tanto se ha criticado en estos años que Córdoba fuera la ciudad de las maquetas, que le parecía "cuando menos llamativo" que haya quien recurra ahora a esa estrategia, en clara referencia al PP de Nieto. Y ahí quedó la cosa.
Algo más juego ha dado también esta primera semana el partido de moda, Ciudadano, pero más por el debate abierto por su propio líder, Albert Rivera, a cuenta de la edad de los políticos, lo que pilló de lleno y por sorpresa a su alcaldable en la capital José Luis Vilches, de 73 años y con un largo historial en materia de gestión de empresas y de distintas organizaciones de la ciudad -léase Cámara de Comercio o CECO-. El candidato de Ciudadanos ha dejado claro lo mucho que le gusta hablar de si mismo y, curiosamente, ha sido el que más reprimendas se ha llevado del PP y de José Antonio Nieto, con alusiones a sus propuestas de rebajas fiscales, calificadas por el líder popular de "barbaridad". Lejos de amedrentarse, Vilches se ha mostrado hasta encantado con esas duras críticas.
Por ahora, Ciudadanos parece abrir la lata de las grandes presentaciones con la puesta de largo anoche de Córdoba 20 40, lo que se supone que es el modelo de ciudad de la formación naranja para los próximos años. Algo es algo.
Al igual que Ciudadanos, la formación que más ilusión quiere transmitir -otra cosa es que los consiga- es Ganemos Córdoba. Propuestas, escasas, y su discurso viene siendo el de que hay que cambiar las formas y los modos de gobernar para dar más protagonismo a la participación ciudadana. Todo muy previsible. Por ahora, son los únicos que se han aventurado a organizar una fiesta-mitin de las de siempre y que protagonizó la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, que vino a Córdoba a decir lo que todo el mundo sabe, que Ganemos es su apuesta para la ciudad y que recoge mejor que nadie los planteamientos -al menos los vigentes hasta ayer- de su formación.
La anticampaña en esta primera semana de contienda electoral corresponde a Rafael Gómez y su Unión Cordobesa. Nada de mítines, mucha red social y un vehículo por las calles anunciando sus medidas de corte económico, al más puro estilo de los años ochenta. Dice el empresario de Cañero -que también dirige la Marabunta- que él no tiene que pedir el voto a un frutero como hacen otros porque ya está seguro de que el frutero le votará. Confía en su mensaje de casi todo gratis que pregona vía altavoz por las calles de Córdoba y en repetir la sorpresa de hace cuatro años.
La mitad del camino ya está hecho y a buen seguro que alguno hasta echa la vista atrás. Ayer, un político cordobés aseguraba que "la campaña empieza hoy". Hasta puede que sea verdad.
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