Andalucía

El número de menores inmigrantes no acompañados se duplica en nueve meses

  • La Junta pone en marcha un plan de emergencia para responder al aluvión de pateras con niños y jóvenes y pide al Gobierno central mayor financiación para poder atenderlos

"Hace buen tiempo y, cuando para el levante en el Estrecho, empiezan a llegar pateras". La frase es de Nicolás Torres, responsable de las Unidades de Acogida Temporal (UATE) de la Fundación Samu. Buscan las playas de Tarifa, Bolonia y Barbate, pero también las de Motril y Garrucha. Y muchas veces son interceptadas por uno de esos barcos de color naranja que Salvamento Marítimo pone en marcha cuando reciben el aviso de que un cascarón ha salido desde las costas magrebíes. Las patrulleras de la Guardia Civil también ayudan, e incluso los soldados del estacamento naval de la isla de Alborán echan un cable. Y cuando llegan a los puertos andaluces, a veces son los efectivos de Cruz Roja quienes, descubren que son menores y que vienen sin sus familiares.

El Ministerio del Interior gestiona la atención inmediata a los inmigrantes que llegan a España, pero cuando se trata de menores de edad la competencia pasa a las regiones. Y los recursos son finitos. La Junta tiene 2.335 plazas en 226 centros para los niños y jóvenes no acompañados que desembarcan en Andalucía. El pasado 30 de septiembre, había 2.076 menores ocupando esas plazas. Nueve meses antes había 1.072, es decir, en lo que va de 2017 se ha duplicado el número de menores extranjeros no acompañados acogidos por los servicios autonómicos.

Menores extranjeros. Número de niños inmigrantes no acompañados acogidos en Andalucía

En los últimos meses, la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales se ha visto obligada a ampliar en 300 el número de plazas para estos jóvenes a partir de los recursos que, en condiciones normales, son sólo de emergencia. Esta medida forma parte del Plan de Emergencia Extraordinario dotado con 3,7 millones de euros y puesto en marcha por el departamento que dirige María José Sánchez Rubio para dar respuesta al "incremento significativo" en la llegada de menores extranjeros no acompañados.

"Ya es una cuestión de Estado", explicó la titular de Igualdad y Políticas Sociales en comisión parlamentaria antes de pedirle al Gobierno central ayudas para poder financiar la atención a estos menores, tal y como ya hace la Administración estatal en Ceuta y Melilla. Y eso mismo creen necesario las asociaciones como Fundación SAMU, que son quienes colaboran con la Junta en la acogida de los niños y jóvenes extranjeros.

"Hubo episodios similares en 2007, 2009 y 2012, pero como este año ninguno", cuenta Torres, que el 23 de junio recibió una llamada de la Dirección General de Infancia y Familia de la Junta para que se pusiera manos a la obra para atender de forma urgente a estos inmigrantes. Volvió a recibir llamadas similares el día 24 y el día 29 del pasado junio y el resultado fue la creación de tres unidades de acogida temporal, dos en las localidades gaditanas de Arcos de la Frontera y Jimena de la Frontera y una en el municipio granadino de Motril. Por las 130 plazas que la Fundación SAMU puso a disposición de la Junta este verano han pasado 571 menores en sólo tres meses.

El procedimiento que siguen los trabajadores de la Fundación SAMU cuando reciben a estos niños y jóvenes empieza con una llamada al país de origen. "Muchos vienen con móvil y lo primero que se hace es tranquilizar a la familia", apunta Torres, que explica que después pasan un reconociimiento médico y destaca el carácter "especializado e individualizado" de la atención que presta la Junta a estos menores por medio de su organización. Además, según revelan desde la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales en estos centros de acogida inmediata suele haber mediadores interculturales, educadores de origen árabe y con conocimientos de la cultura del país de origen.

Este recurso está pensado para acoger a los menores el mínimo tiempo, pero la saturación que reconocen desde la Junta y las propias asociaciones involucradas provoca que los menores se queden durante un periodo más largo del previsto. Muchos de ellos comienzan su escolarización, tal y como ocurre en los centros de acogida residencial básica. "Los menores extranjeros no acompañados son usuarios de los mismos recursos que cualquier otro menor, ya que son menores antes que extranjeros", garantizó Sánchez Rubio el pasado jueves en la Comisión sobre Políticas para la Protección de la Infancia.

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