Un "pardillo" y una "engañada"
Casto y Campanario se presentan ante el tribunal como víctimas de Carretero · "Yo desconocía que ofrecía pensiones. Me utilizó", dice él · "Juro que jamás nos habló de suplantar a mi madre", dice ella
"En esta historia yo he pecado de pardillo", dijo ayer Francisco Casto Pérez Lara, el inspector médico acusado de participar en una trama de obtención fraudulenta de pensiones de incapacidad laboral. "Carretero me utilizó. Yo desconocía que iba ofreciendo pensiones a cambio de dinero y que decía que yo lo resolvía. Nunca me concerté con nadie para nada. Y nunca he recibido de él ningún regalo", aseguró Casto en respuesta a preguntas de su abogado. Al fiscal no quiso contestarle. Ni a nadie más.
"Pagué 9.000 euros, para buenos médicos y buenos abogados, por gestiones para lograr la revisión de la minusvalía de mi madre de forma legal", dijo ayer María José Campanario, acusada de intentar conseguir una pensión de incapacidad laboral para su madre. "No pagué para defraudar. Carretero jamás me dijo que fuese preciso dar de alta a mi madre. Jamás nos comunicó que mi madre iba a ser suplantada en una prueba médica. Lo juro y lo juraré hasta el día de mi muerte. ¿Si me sentí engañada? Engañada es poco. Me he sentido estafada, humillada, juzgada y condenada, no por un tribunal", explicó Campanario durante su declaración. Ella sí le respondió al fiscal. Aunque no a las acusaciones.
Casto y Campanario, procesados en la Operación Karlos, coincidieron ayer así en presentarse ante el tribunal como víctimas de Carlos Carretero. A diferencia de ellos, el expolicía Carretero ha pactado su condena con el fiscal y el día anterior se declaró culpable. Aunque minimizó su papel en la trama y dijo que Casto se ocupaba de conseguir informes médicos falsos y de todo el proceso médico para obtener las pensiones. También que le hizo a cambio muchos favores. Por ejemplo, reformarle una vivienda a precio de coste.
Casto negó ayer todo lo que le imputan. Todo. Hasta cuestionó que fuese él quien habla en las conversaciones telefónicas grabadas durante la investigación. "No se ha hecho una prueba de voz", anotó. Su versión es que su examigo Carretero lo usó como hombre de paja: que ofrecía pensiones de incapacidad a personas que pagaban por ello diciéndoles que él, Casto, las podía tramitar y que él eso lo desconocía. Es más: Carretero ofrecía algo que era mentira, explicó, ya que es un tribunal médico el que decide sobre la concesión de la invalidez permanente y no él.
Casto negó haber recibido regalos y favores de Carretero. "Los inspectores médicos no aceptamos nada; ni una botella de vino", ilustró al tribunal. Un acusado que pagó 24.000 euros a Carretero por conseguirle una pensión reconoció en el juicio que pagó una factura de 600 euros en un restaurante de El Puerto por una comida que compartió con Casto, Carretero y otro médico, el también acusado Rufino Mondéjar. El fiscal sostiene que la comida formó parte del pago por las gestiones e informes para obtener de la pensión.
Casto dio su versión sobre eso. Fue Rufino, dijo, quien fue invitado a la comida y cometió "una tontería" al aceptar. "De rebote me invitaron a mí. En la comida hubo mucho marisco. Yo no bebo alcohol. Se bebieron cinco botellas de Dom Pérignon. Y bastantes bebidas alcohólicas. La conversación fue en esa comida por derroteros que a mí no me gustaban: actividades sexuales de los que estaban allí. Nos levantamos Rufino y yo. Y nos fuimos. Yo dejé 50 euros sobre la mesa, que era mucho más de lo que había comido y nadie me puede demostrar lo contrario".
El fiscal involucra directamente a Casto en la suplantación de Remedios Torres, madre de Campanario, por parte de la madre de Elisa Calvente, novia de Carretero, en una prueba médica. Una funcionaria que ha muerto y que colaboró en esa historia declaró en su día ante el juez que lo hizo porque se lo pidió Casto y como un favor al inspector médico. Casto se desvinculó ayer totalmente de ese episodio. Y dijo que en su día se arrogó la responsabilidad de esa suplantación para tapar a la funcionaria que ha fallecido porque ella le contó lo sucedido llorando y él le dijo que no se preocupase, que la iba defender siempre. "Ahora, cuando se está jugando el futuro de mi familia, no voy a seguir manteniendo esa versión", argumentó al explicar que la funcionaria le dijo que fue Carretero quien le pidió que colaborase en suplantar a una mujer.
Campanario declaró después de Casto. Y también habló de la suplantación. Hay una conversación telefónica con Carretero en la que éste le dice que su madre debe quedarse en casa, en Castellón. Según el fiscal, demuestra que ellas estaban al tanto del engaño que iba a producirse en Cádiz. Campanario explicó que le hablaron de un cita médica que iba a ser cancelada y que lo de quedarse en casa era por si era necesario ir con urgencia. Apeló al hecho de que ella dice en esa conversación que si su madre tiene que acudir a la prueba, que coge un avión el mismo día.
Campanario insistió en que le ofrecieron hacer gestiones para la revisión de la minusvalía de su madre, pero nada fraudulento: "Yo quería que la viesen los mejores especialistas". Dijo que no pagó 18.000 euros sino 9.000. Que después Carretero le pidió 5.000 euros para pagar la Seguridad Social de su madre y le dijo que la tenía contratada en un empresa suya. Se negó y se enfadó mucho, relató, porque no habían hablado nada de eso. Y quiso dejarlo, pero José Luis López la convenció para que siguiera: le dijo que eso del contrato era mentira, que Carretero pretendía sacarle más dinero.
María José Campanario terminó su declaración ante el tribunal llorando al recordar los cinco años "más duros" de su vida. "El peor día de mi vida fue el de la detención de mi madre. Y verla aquí. Lo que yo he pasado no se lo deseo a nadie". Pero aún así, nunca ha perdido la fe en la justicia, le apuntó su abogado. "Nunca". En el banquillo, Remedios Torres también lloraba.
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