Universidad

Con un título es más fácil... casi siempre

  • El paro afecta al 17% de los universitarios. Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Podología o Informática, carreras con mejores salidas. El 67% de los trabajadores más jóvenes están sobrecualificados.

Un título universitario en la mano multiplica las oportunidades de hallar un empleo. No es una garantía absoluta, pero sí una gran ventaja. La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre de 2012 recoge que el desempleo afecta al 17,17% de los universitarios andaluces, porcentaje que remonta hasta el 28,97% entre quienes tienen estudios secundarios y se dispara al 41,72% en el colectivo que a lo sumo ha concluido la educación primaria. 

Visto así, un título es una bicoca. Pero también es cierto que se trata de un chollo con muchos matices: no todas las carreras universitarias gozan del mismo grado de absorción laboral, no todos los titulados sin trabajo están inscritos en los servicios de empleo y muchos de los que trabajan lo hacen en puestos que están muy por debajo de su cualificación profesional.

La Universidad de Málaga (UMA) estudia la empleabilidad de sus egresados desde hace años. El último informe recoge en qué circunstancias se encontraban a 30 septiembre de 2011  los  5.604 titulados que habían salido de sus aulas en el curso académico 2009/2010. Casi la mitad (49,47%) estaban  afiliados a la Seguridad Social, el 15,8% figuraban como desempleados y un tercio ni tenía trabajo ni lo buscaba.

De las 56 titulaciones analizadas, 22 arrojan tasas de empleabilidad por encima de la media. La clasificación de títulos de éxito la encabeza Medicina. 93 de cada 100 licenciados tenían trabajo. No obstante, hay que tener en cuenta que los alumnos de Medicina  realizan el MIR  al terminar los estudios, etapa en la que tienen la doble condición de estudiantes y trabajadores. Detrás se sitúan Fisioterapia, con un 74% de recién titulados con trabajo, Podología (73%) y Enfermería (71%).

Las ingenierías conforman el tercer sector que ofrece mejores expectativas. La inserción laboral alcanza el 67% en Informática, el 60% en la ingeniería técnica de Sistemas de Telecomunicaciones y el 56% en Informática de Sistemas.  Después aparece la especialidad en educación infantil de Magisterio (58%), Administración y dirección de empresas (57%) y Empresariales (55%). El informe también revela que la precariedad está a la orden del día entre los titulados noveles: el 94% trabajaba con contratos temporales y el 67% desempeñaba labores muy por debajo de su preparación académica.

Isabel Fernández Subires, responsable de la unidad de prospección ocupacional de la UMA, reconoce que los universitarios también son vulnerables a los problemas del mercado laboral pero resalta que en cualquier caso "la preparación les amortigua las dificultades para hallar empleo".

José Ignacio García Pérez, director del máster en Economía y Evaluación de Políticas de la Universidad Pablo de Olavide analiza cada trimestre el mercado de trabajo andaluz y nacional con los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) en la mano. En el último año ha observado un fenómeno inquietante: la población activa universitaria de Andalucía encoge. Han desaparecido 15.000 universitarios. En el primer trimestre de 2011 había 785.000 universitarios, frente a los 770.300 actuales. Es decir, la población activa ha caído un 1,8% en este grupo. Es lo que los economistas denominan el efecto del trabajador desanimado, un síntoma propio de las crisis económicas prolongadas que se localiza precisamente entre las capas sociales mejor formadas pero que en Andalucía nunca  había sucedido antes.

El informe sobre los egresados de la UMA realizado a 30 de septiembre de 2011 ya observaba este fenómeno pero desde otro prisma: contra todo pronóstico la tasa de paro había caído en los últimos tres años en 17 de las 56 titulaciones, a pesar de que también eran menos las personas empleadas. Un caso destacado es Ciencias Ambientales. En 2008 tenía al 27,7% de sus recién titulados en paro y en septiembre de 2011 sólo al 16,6% a pesar de que si antes trabajaban 46 de cada 100 titulados, ahora sólo 31.

"¿Dónde están estos jóvenes? No tenemos datos, pero posiblemente o siguen estudiando o son los que se van a otros países a trabajar", afirma Isabel Fernández Subires.

Pese a esa deserción de la población activa, José Ignacio García Pérez  aprecia que la tasa de paro global está subiendo a gran velocidad entre los universitarios. "Posiblemente en los colectivos peor formados se ha destruido ya casi todo lo que era destruible y ahora afecta más al empleo de calidad", argumenta.  La población universitaria soportó los primeros años de la crisis bastante bien. Entre 2008 y 2010 el desempleo se cebó en la población menos formada que ocupaba puestos relacionados con la construcción. Sin embargo, durante el último año se han perdido 30.000 empleos entre los universitarios andaluces. Antes trabajaban 67 de cada 100 y ahora son 65, de acuerdo con los datos que maneja José Ignacio García Pérez.

En cualquier caso, el profesor de la UPO advierte que tampoco puede cundir el desánimo: "Un título garantiza mayor probabilidad de empleo. Aunque también afecta el paro, lo hace partiendo de un nivel muchísimo mejor". Aún así, aprecia que hay sobreoferta académica en Andalucía. "Durante los años buenos, cuando las administraciones disponían de más ingresos, posiblemente se crearon muchas titulaciones sin más criterio que ofrecerlas por que sí, sin pensar en las necesidades del mercado de trabajo. Es posible que haya llegado el momento de replantearse que no todas las carreras tienen que estar en todos los sitios".

Operación salida

Alemania demanda titulados españoles. Los servicios públicos de empleo de este país tienen activas 426.075 ofertas de trabajo, de acuerdo con la información del Servicio de Empleo Europeo (Red Eures). Se demandan fundamentalmente titulados en las áreas de sanidad, ingeniería, enseñanza y turismo. Reino Unido es otro de los destinos favoritos de los jóvenes, con más de 380.000 puestos en la actualidad. Aunque no existen datos oficiales sobre la emigración de jóvenes graduados, existe una sospecha generalizada de que ese es el destino de parte de los jóvenes que sorpresivamente han empezado a desaparecer de la población activa andaluza.

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