Un tren de alta velocidad necesita cerca de 3 kilómetros para poder frenar si hay algún problema en la vía
La zona del accidente está controlada por un sistema técnico que impide una velocidad por encima de los 250 km/h
Trágico accidente en Córdoba entre dos trenes de alta velocidad
Las causas del trágico accidente ferroviario producido en la tarde del domingo en Adamuz (Córdoba), deja abiertas aún muchas incógnitas sobre el mismo. Ahora son los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, los que determinarán los motivos del mismo para lo que cuenta con el volcado de los datos de los sensores del tren de Iryo. Los datos que proporciona Adif de la vía que tiene una monitorización a través del sistema de seguridad LZB instalado en la LAV de Sevilla y de los técnicos que se han desplazado ya al lugar del accidente. Hasta el momento, todo son especulaciones.
Lo que sí es cierto es que este tramo de vía de la red de alta velocidad que une Sevilla con Madrid, recientemente modernizada, tiene instalado el sistema de seguridad LZB que impide técnicamente que las unidades que circulan por la zona superen los 250 km/h. Según fuentes de Renfe el Alvia siniestrado marcha a unos 200 km/h, sin conocerse hasta ahora datos de la velocidad del tren Iryo, también implicado en la tragedia. En este punto del viaje, el Alvia Madrid-Huelva había pasado ya los dos túneles de los puntos kilométricos 300 y 304,8. En el caso de toparse visualmente con el otro tren, el tiempo de frenado hacía imposible que se evitase el impacto, ya que un tren de alta velocidad necesita unos 2,8 kilómetros para pararse.
En declaraciones a la cadena Ser, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández, indicó que "el sistema de LZD está equipado de tal manera que cuando hay un obstáculo en la vía se bloquea el surco e impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren. Pero al parecer, el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentidos contrarios ha sido de 20 segundos y por lo tanto, es imposible que actúe ese mecanismo porque es el tiempo de activar el frenado y ya es demasiado tarde”.
El que fuera jefe de Gabinete de Investigación de Accidentes de Adif, Santiago Sabariego, hacía también una primera reflexión sobre la tragedia en su perfil de Linkedin.
"El escenario es el peor que puede darse en un descarrilamiento, esto es, la invasión del gálibo de otra vía en el momento en que otro tren transita por ella impactando con los vehículos descarrilados; si las informaciones, y hay que ser prudentes, no son erróneas, al parecer se ha producido en los aparatos de vía de las instalaciones de Adamuz, si no ha habido algún problema en las instalaciones, y todo parece indicar que los trenes venían circulando con normalidad por ese punto hasta que ha ocurrido el accidente, puede haberse producido la rotura de algún elemento del desvío, (creo recordar que estos elementos se han renovado en los dos o tres últimos años)".
Otra de las causas que plantea el experto ferroviario es que "que se haya producido el desprendimiento de algún elemento del tren y su posterior arrollamiento, al llegar a la zona de los aparatos de vía, en cualquier caso, (no creo que sea por el arrollamiento del elemento de otro tren desprendido previamente, ( también hay antecedentes)...., habrá que esperar a tener más información sobre las investigaciones, (registros de velocidad, conversaciones, si las hubiera habido, así como el resto de análisis de parámetros de registros de los trenes), que se lleven a cabo para establecer las causas últimas y las profundas del suceso, esto llevará algún tiempo".
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