Cinco Llagas

Con la vista en Madrid

  • Menos crispación que en el Congreso. Tras lograr un consenso para negociar el plan de recuperación económica, el debate fue más templado que en la Carrera de San Jerónimo

Juanma Moreno, en el pleno. Juanma Moreno, en el pleno.

Juanma Moreno, en el pleno. / Juan Carlos Muñoz

LA bronca de Madrid no se reprodujo en Sevilla. A primera hora, en la Carrera de San Jerónimo el jefe del PP le sacudía enfadado al presidente del Gobierno y anunciaba su abstención sobre el estado de alarma. Después en Las Cinco Llagas, una jefa de PSOE andaluz muy seria se apuntaba a colaborar con el Gobierno autonómico para un plan regional de reconstrucción económica, pero le exigía transparencia.

Díaz también le hizo preguntas concretas al presidente, que en general Moreno evitó responder, como suele: cuándo se va a conocer su plan de desescalada, si se van a hacer PCR y tests a todos los profesionales sanitarios, si se van a entregar mascarillas a todos los andaluces por el método catalán o valenciano de tarjeta sanitaria o de envío postal como en Madrid, si habrá paga extraordinaria de peligrosidad a los sanitarios de la región, si habrá planes extraordinarios de empleo o específico para el turismo. La respuesta fue escasa; las sesiones de control son más de exhibición que informativas. Moreno, sin ir más lejos, exhibió su pin presidencial coronado, que ha resultado polémico: Hércules, los dos leones, dos hojas de laurel y una corona imperial.

Díaz parece haberle tomado la medida al presidente desde su vuelta y a Moreno le incomoda su adversaria. Quizá porque lo ablandan las toneladas de algodón bajo las que le sepulta el portavoz popular. José Antonio Nieto le gasta a su jefe unos piropos en público de exagerado culto a la personalidad. Por comparación con el Gobierno de la nación, para Nieto el buen talante es el de Moreno; la buena línea, la de Moreno; la buena visión, la de Moreno; el buen trabajo, el de Moreno. No le falta de nada a su presidente.

Todo esto no fue suficiente, el esforzado adulador proclamó que el Covid-19 ha tenido menos incidencia en Andalucía porque el Gobierno autonómico se anticipó y se adelantó, no porque el confinamiento le llegó -como a otras regiones, sin jefes tan superlativos- antes de que la epidemia se propagase. A Moreno sólo le faltó decirle me alegro que me haga esa pregunta. Aunque pregunta no hubo, el presidente corroboró que el Gobierno que preside supo estar alerta y ahora lo que quiere es agrupar fuerzas de todos los sectores, instituciones y partidos para su Alianza por Andalucía.

Esta sesión de control al presidente estuvo muy condicionada con el voto en el Congreso para prorrogar dos semanas más el estado de alarma. El portavoz de Vox, que se ha descolgado de la Alianza por Andalucía, cree que el voto favorable de Ciudadanos en el Congreso pone en tela de juicio la estabilidad del Gobierno de la Junta. Alejandro Hernández considera además que el presidente andaluz debería pedir la dimisión de Pedro Sánchez. Es un empeño permanente, que esta vez basó en las reiteradas críticas del inquilino de San Telmo al de La Moncloa y en que Juanma consideraba improcedente prolongar el estado de alarma, en el que Pedro se ha obstinado. En su réplica, Moreno defendió la buena salud de la coalición PP-Ciudadanos en Andalucía, admitió que las relaciones de su gobierno con el de Sánchez son mejorables, aunque como presidente andaluz tiene que mantener una mínima cordialidad institucional.

Otro que clamó por la buena salud de los coaligados fue el portavoz de Ciudadanos Sergio Romero, que criticó a Sánchez por su escasa afición al diálogo con la dureza que siempre le gasta a los socialistas, pero justificó el voto de Madrid como un ejercicio de responsabilidad con los españoles, habida cuenta de que "la sociedad pide auxilio y socorro". Salvado el expediente incómodo, pasó a la parte amable con una pregunta de carril, para que se luciera el presidente explicando el continente (que no el contenido) de su Alianza por Andalucía. Tuvo aquí Moreno uno de sus habituales lapsus, al estilo de Mariano Rajoy o de Manuel Chaves.

Dijo que la AxA tenía tres ejes y concretó seis: educación, integración social, economía verde, innovación, digitalización y empleo. Y repitió la dotación de 4.000 millones de reprogramación de fondos europeos. Romero también tuvo un lapsus al llamar Sánchez al portavoz de Vox, Hernández. Pero Moreno ya había doblado la apuesta con anterioridad al llamar a Ángela Aguilera primero "señora Rodríguez" y después "señora Díaz". La portavoz de Adelante Andalucía no fue nada condescendiente con el presidente. Al contrario, aunque empezó más pausada de lo que suele se fue animando y terminó su turno diciéndole "están ustedes acabados"; lo que debió parecerle demasiado fuerte y añadió una coletilla: "desde el punto de vista político".

El rifirrafe entre la portavoz de Adelante Andalucía y el presidente se produjo a propósito del superdecreto de simplificación administrativa, que afecta a 21 leyes y que para Podemos supone volver a las recetas de Aznar de liberalización del urbanismo, con fomento de la especulación y abusos contra la política de aguas o el medio ambiente, en un presidente que lanzó el eslogan de la revolución verde. Moreno se fue a la letra pequeña para justificar las licencias de obra menor con una declaración responsable. Añadió que las medidas de simplificación serán útiles para recuperar la economía, porque Andalucía pronto superará el millón de parados. Y aprovechó para decir que espera llegar a un acuerdo con el Gobierno central sobre el recurso al Constitucional que ha presentado contra la parte audiovisual y de patrimonio histórico de ese decreto.

A la batería de preguntas de la ex presidenta Díaz, Moreno respondió con los buenos datos de la escasa incidencia del Covid-19 en Andalucía, la tercera de España en repercusión. Y añadió que la Junta en el plan que ayer mismo envió al Gobierno central pedía que casi toda la región pase a la fase 1. Es decir, que 30 de los 33 distritos sanitarios cumplen las primeras exigencias para el desconfinamiento, salvo dos de Granada y uno de Málaga.

Díaz se interesó por la apertura de las playas el 25 de mayo insinuada por el Gobierno andaluz y pidió datos sobre el gasto sanitario real para amparar la reclamación de que los 16.000 millones para las autonomías se repartan según la población. Moreno contestó que la Junta con el PSOE siempre reclamó los repartos por población.

El presidente, traje gris, corbata oscura, lucía orgulloso su pin presidencial coronado, como el de una cofradía. La cofradía de un solo hombre, difícil de mantener.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios