Los políticos granadinos se cambian los papeles
Rojas fue el más 'agresivo' de los candidatos con varias interrupciones
Aunque tuviera mucho que ver con los debates a tres entre Díaz, Moreno y Maíllo, en realidad el debate granadino tenía poco que ver con el autonómico en lo referente al decorado. Con un 'ring' más humilde y una puesta en escena más natural, no tan sobreactuada como la de los 'pesos pesados' autonómicos, el cara a cara entre Teresa Jiménez, Carlos Rojas y María del Carmen Pérez tuvo todos los ingredientes de un gran combate de boxeo a doce asaltos. Los golpes más fuertes se asestaron en el tramo final cuando los tres contricantes ya se empezaban a cansar de repetir tópicos sobre la lona y aparecieron los ganchos en forma de reproches por el PTS y las continuas interrupciones de Rojas que obligaron a la moderadora a reprender al portavoz 'popular' y a Teresa Jiménez a recriminarle. "Se está usted volviendo muy maleducado. Antes no era usted así", le espetó.
Fue el momento más caliente de una contienda en la que la chauchinera María del Carmen Pérez jugó el mismo papel que el de su líder andaluz, Maíllo, de espectadora de lujo de la lucha entre socialistas y populares. Eso sí, la aspirante de IU, con su pin republicano en la solapa, no estuvo tan suelta como acostumbra Maíllo y quizás fue la más nerviosa de los tres y la que tuvo que recurrir más veces a bajar vista para leer los papeles. Sin embargo, el cartel de secundaria le permitió desplegar el programa de empleo garantizado, que es la propuesta estrella de IU para los comicios, y criticar en la parte de la corrupción tanto a PSOE como a PP. En su debe, que no concretó muchas referencias provinciales y se limitó a tocar asuntos genéricos.
Sí se cambiaron los papeles en el caso de los otros dos candidatos. Rojas hizo las veces de Susana con una estrategia más 'agresiva' y Teresa Jiménez se mostró más afable al estilo de la sonrisa profident de Juanma Moreno. La socialista de 'chillona' solamente tuvo la chaqueta de un color rosa fuerte y apostó por un mensaje piadoso. La alpujarreña aludió en varias ocasiones a que nadie es perfecto y abogó por pedir disculpas a la sociedad que se ha visto afectada por la corrupción generalizada.
En este clima benigno se hizo fuerte Carlos Rojas, que al parecer tenía problemas de tos pese al vaso de agua que tenía en la mesa y que fue el único que cortó en varias ocasiones a las otras dos candidatas y que masculló continuamente "qué barbaridad" cuando hablaban. En lo que sí hizo honor el motrileño a Juanma Moreno fue en enseñar fotografías para denunciar el cierre del hospital PTS y la inversión del Metro. Fue la receta del candidato 'popular' que ayer no se cansó de recordar que son 33 los años que lleva el PSOE en la Junta.
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