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Todo es otro | Crítica Ana Prada: el objeto cotidiano, metamorfosis y metáfora

  • El C3A de Córdoba revisa los trabajos desde 1994 de la artista zamorana, fiel a su poética insospechada

Imagen general de la obra de Ana Prada 'Zona de conflicto' (2014). Imagen general de la obra de Ana Prada 'Zona de conflicto' (2014).

Imagen general de la obra de Ana Prada 'Zona de conflicto' (2014).

Tazas, cuchillos, rulos del pelo, tetillas de biberón… objetos cotidianos. Silenciosos habitan nuestras casas y los usamos o llevamos de un lado a otro sin prestarles cuidado ni atención. No obstante, estos enseres habituales están impregnados de la historia y la energía de quien diariamente se roza con ellos. Por eso han sido fuente de inspiración para artistas y poetas. Así, Pablo Neruda escribió la Oda a los Calcetines, que habla del tiempo y el amor, usando como excusa la trivial prenda de ropa, y Jorge Guillén con Beato sillón sugiere eso de habitar en sentido pleno. Las cosas que nos acompañan a diario y tal vez consideremos banales revisten así, de repente, significación inesperada al aparecer vinculadas a rasgos de nuestra existencia.

La exposición de Ana Prada (Zamora, 1965) está cargada de esa poética insospechada. Everything Is Other ofrece en el C3A (Córdoba) una revisión de sus trabajos desde 1994, en los que la artista parte del elemento cotidiano para construir esculturas e instalaciones con fuerte impronta geométrica, ecos a veces científicos y un permanente temple metafórico.

La obra de Prada es un canto a la descontextualización del objeto, lo despoja de su función normal para convertirlo en pieza de un engranaje escultórico. De este modo, unos cuchillos de plástico azul (Monocromo culinario, azul turquesa, 2009-2020) dejan de ser utensilios de cocina para convertirse en una cenefa matemática. Esta acción de desubicación tiene gran peso conceptual en su trabajo, ya que esas pequeñas unidades objetuales se unen unas a otras, engarzándose como moléculas y generando estructuras que recuerdan a composiciones químicas o biológicas. Piezas como Serpentino (2019), compuesta por una hilera de tazas encajadas en forma helicoidal hace pensar en la estructura en espiral del ADN; otras como Trenza Rosa (1994- 2020), una instalación site specific configurada por una cadena de rulos de pelo y silicona rosa que se adhieren y trepan por una de las esquinas de la sala expositiva como si de un gran insecto se tratara. Existe, qué duda cabe, una fascinación por las estructuras primarias de vida, siendo esta la metáfora y leitmotiv de la exposición: la conexión de pequeños elementos que se articulan generando sistemas de convivencia. Con relación a esta idea también es importante destacar los juegos de distancias a los que es sometido el espectador. Lo que de lejos se antoja una estructura totémica o reticular, en las distancias cortas se convierte en una composición de unidades discernibles y familiares (aquellos objetos cotidianos de los que ya hemos hablado).

'Serpentino' (2019) hace pensar en la estructura en espiral del ADN. 'Serpentino' (2019) hace pensar en la estructura en espiral del ADN.

'Serpentino' (2019) hace pensar en la estructura en espiral del ADN.

Los objetos en las obras de Ana Prada quedan subordinados, por tanto, al mensaje del conjunto escultórico, sin perder la potencialidad de su significado individual. Como diría Estrella de Diego, las obras de Prada son "entidades que se expanden con apariencia de objetos, eso sí, en el que las cosas son instrumentos al servicio de la mecánica, de la progresión". Efectivamente, la experimentación escultórica de la zamorana se sustenta en dos bases: la apropiación y la resignificación: se apodera de objetos ajenos al mundo del arte para hacer con ellos arte. No se limita, sin embargo, a darles un nuevo alcance formal sino les otorga nuevos significados, nuevos sentidos, a través de la propia combinación de elementos. Así, la jaula cilíndrica articulada por una malla de cuchillos que se insertan en cucharas de palo, Zona de conflicto (2014), nos conduce, inconscientemente y debido a la potencia poética de los objetos, a escenas que rozan la violencia. ¿Acaso la artista está planteando una estructura de convivencia en la que elementos opuestos parecen cercanos a herirse, pero desafían al dolor para no derrumbarse? Las lecturas pueden ser múltiples y profundas, a pesar de su aparente banalidad. Algo parecido ocurre en Insólito accidente (2019) en el que coexisten el espíritu masculino, representado por las pelotas de golf, y el femenino, por las tazas de té. La tensión entre ambos elementos es palpable y, sin embargo, ninguno parece renunciar a formar parte de dicha arquitectura.

Detalle de 'Zona de conflicto'. Detalle de 'Zona de conflicto'.

Detalle de 'Zona de conflicto'.

Es fácil ver que el ámbito doméstico está muy presente en la obra de Prada, un espacio de tradición y dominio de las mujeres, donde encontramos su cultura material, es decir, los objetos que históricamente han formado parte de sus vidas y las han identificado: tazas, rulos, pequeños botes de crema hidratante... El hogar y sus objetos son su principal fuente de inspiración, quizá porque uno y otros pueden ser metáforas del espacio donde se gestan (y gestionan) las primeras estructuras de vida; un ámbito en el que existen tensiones, cargas, pesos y fuerzas contrarias, pero que también y, a pesar de lo anterior (o justamente por ello), lucha por mantener un sistema, una cohesión.

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