Brafa | Feria de arte y antigüedades de Bruselas Brafa, un meteorito en el palacio del arte

  • La feria de Bruselas es un museo ecléctico que abarca todas las especialidades, desde pintura y joyas a hitos astronómicos. Este año subastará cinco piezas del Muro de Berlín

Fragmento de meteorito de Marte que vende por un millón de euros Theatrum Mundi. Fragmento de meteorito de Marte que vende por un millón de euros Theatrum Mundi.

Fragmento de meteorito de Marte que vende por un millón de euros Theatrum Mundi.

El circuito internacional arranca cada año en Brafa, la feria de arte y antigüedades de Bruselas que celebra hasta el domingo su 65 edición rebosante de atractivos y con la vocación de incorporar a sus hitos nada menos que el espacio exterior, pues uno de sus reclamos es un fragmento de meteorito de Marte que ofrece por un millón de euros la galería italiana Theatrum Mundi. A la calidad, singularidad y heterogeneidad de los artículos expuestos, tesoros de una veintena de especialidades que abarcan numerosos siglos para enlazar el antiguo Egipto con el diseño y el arte contemporáneos, se suma el afán por preservar la atmósfera cálida y elegante de una feria más abarcable que la gigante Tefaf, que cogerá el relevo desde Maastricht del 7 al 15 de marzo.

Este año la participación española se reduce a la galería Montagut de Barcelona, que ya ha vendido algunas de sus piezas más singulares. Montagut está especializada en el arte de alta época de las sociedades tribales de África pero su expositor seduce combinando máscaras, cariátides y bastones del siglo XIX procedentes de Gabón o Costa de Marfil con cuadros dignos de figurar en los más exigentes museos de arte contemporáneo, firmados por Joan Miró o Miquel Barceló, del que se ofrece como pieza estrella el lienzo Limones cortados que evoca en su textura y calidad algunos de los trabajos del artista balear para la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

España está, además, presente en diversos expositores a través de sus artistas más cotizados, ya se trate del malagueño Pablo Picasso o de los siempre requeridos por el coleccionismo extranjero Manolo Valdés y Lita Cabellut; aunque este año una de las series más fotografiadas y aplaudidas es la que presenta, basada en la luz, el pintor José María Sicilia (Madrid, 1954), a quien representa la galería belga Meessen De Clercq.

La galería Stenitz (París) es una de las más fotografiadas con sus paneles pintados de pájaros verdes sobre papel de arroz. La galería Stenitz (París) es una de las más fotografiadas con sus paneles pintados de pájaros verdes sobre papel de arroz.

La galería Stenitz (París) es una de las más fotografiadas con sus paneles pintados de pájaros verdes sobre papel de arroz.

Los vínculos históricos entre Bélgica y España siempre pesan en el interés de este mercado por la pintura antigua y el arte religioso español. Y aunque en esta 65 edición ha menguado la oferta de imaginería barroca menudean los marcos dorados, los relicarios y hasta los cálices procedentes de la Península Ibérica, que Gladstone Gallery comercializa junto con un maniquí filipino de cabeza de marfil y vestido de madera incrustado de nácar por 35.000 euros.

Maestros de la pintura antigua flamenca en De Jonckheere. Maestros de la pintura antigua flamenca en De Jonckheere.

Maestros de la pintura antigua flamenca en De Jonckheere.

También es Brafa, con sede en los pabellones de Tour&Taxis, un marco propicio para admirar la rica tradición pictórica flamenca y no escasean piezas dignas de los museos más prestigiosos del mundo, como el Prado o el Louvre. Una referencia imprescindible en este segmento del mercado es De Jonkheere, que ahora tiene su sede en Ginebra y donde se puede ver una Tentación de San Antonio de Jan Bruegel el Joven, cuyo colorista y audaz bestiario destaca en un paisaje nocturno fieramente iluminado. También ofrece una naturaleza muerta de Clara Peeters, la artista de Amberes que fue la más importante pintora flamenca del XVII y la primera mujer a la que el Prado dedicó una exposición individual. Su bodegón se vende a partir de 500.000 euros, una cifra parecida a la que cuesta la deliciosa composición de género ejecutada por David Teniers (480.000 euros). Son obras que no palidecen ante otro de los reclamos de esta Brafa, una escena abigarrada de retratos de Pieter Bruegel el Joven (1.200.000 euros). Pero este muestrario de arte belga no excluye a ninguno de los grandes nombres patrios contemporáneos: Ensor, Magritte, Broodthaers, Tuymans, Alÿs… y, por supuesto, Jan Fabre y Hergé, el padre de Tintín.

Escritorio diseñado por Jean Prouvé en el expositor de Gokelaere & Robinson. Escritorio diseñado por Jean Prouvé en el expositor de Gokelaere & Robinson.

Escritorio diseñado por Jean Prouvé en el expositor de Gokelaere & Robinson.

Brafa, con todo, es mucho más que pintura y artes visuales por lo que, si la billetera lo permite, de aquí puede uno salir con la mansión o el palacio de caza completamente decorado, e incluso tocado con esas joyas por cuyos precios preguntan entusiasmadas las coleccionistas rusas y del Golfo Pérsico que se han convertido en habituales de la cita junto con el adinerado inversor belga y los coleccionistas franceses, holandeses y alemanes, los más fieles. Entre los hitos, la tiara de platino en estilo art déco que fue realizada en 1909 como adorno de boda para la condesa de Heeren; la ofrece la galería belga Epoque Fine Jewels, que también comercializa el broche Man on the Moon, un astronauta diseñado en oro por la joyería Wolfers para conmemorar en 1969 la llegada a la luna del Apolo 11.

Tiara de platino en estilo 'art déco' a la venta en Epoque Fine Jewels. Tiara de platino en estilo 'art déco' a la venta en Epoque Fine Jewels.

Tiara de platino en estilo 'art déco' a la venta en Epoque Fine Jewels.

Brafa es una de las citas europeas más veteranas y celebra los 65 años con su edición más internacional: de las 133 galerías participantes, 50 son belgas y 83 extranjeras (dominan las firmas francesas, británicas y suizas). Pero es Alemania la que tiene un protagonismo especial, ya que Brafa, en lugar de tener este año un artista invitado -como ocurrió en las últimas ediciones con Gilbert&George y Christo-, ha optado por organizar una subasta benéfica en la que se puja por cinco segmentos del Muro de Berlín. Para el embajador alemán en Bélgica, Martin Kothaus, "es un orgullo que al cumplirse 30 años de la caída del muro, y a través de esta subasta cuyos beneficios van a parar a proyectos que promueven la investigación contra el cáncer, la integración de discapacitados y la restauración del patrimonio, Brafa convierta lo que fue un símbolo del terror y la división en una herramienta para hacer el bien y unir a la gente". Los cinco trozos del muro, cubiertos de grafiti, dan la bienvenida al visitante a la entrada del recinto ferial pero no son los únicos testigos de la Guerra Fría ya que diversos expositores comercializan curiosidades soviéticas, como mesas de despacho y material de escritorio.

Los cinco bloques del muro de Berlín que se subastan con carácter benéfico. Los cinco bloques del muro de Berlín que se subastan con carácter benéfico.

Los cinco bloques del muro de Berlín que se subastan con carácter benéfico.

Por las conexiones entre Bélgica, la República Democrática del Congo y el África subsahariana el arte tribal sigue siendo una de las fortalezas de este mercado, con la firma Didier Claes -y la ya citada Montagut- entre las más selectas. Sin embargo, este año es tendencia coleccionar pintura aborigen australiana, que combina elegantemente con el mobiliario art déco en la propuesta de la galería parisina Mathivet. Muy cerca suya se pueden admirar varias churingas, los tótems de forma oval o romboide que las tribus originarias de Australia usaban en sus ritos de iniciación y constituyen uno de los instrumentos musicales más antiguos del mundo.

Reloj de sol múltiple del XVII que vende la galería Desmet. Reloj de sol múltiple del XVII que vende la galería Desmet.

Reloj de sol múltiple del XVII que vende la galería Desmet.

Los amantes del diseño de interiores y la arquitectura tienen mucho que envidiar, como la serie de paneles sobre papel de arroz y motivos japoneses que ofrece Stenitz (París), y que perteneció siempre a la misma familia. Se vende íntegra por 480.000 euros y aunque es un tesoro del XVII dialoga perfectamente con el mobiliario diseñado por arquitectos que suele ser sinónimo de elegancia en los hogares contemporáneos belgas, como ocurre con el escritorio firmado por Jean Prouvé que vende la galería Gokelaere & Robinson. Muy cerca Desmet ofrece por 125.000 euros un monumental bloque francés con un reloj de sol múltiple de finales del XVII, un hito de la astronomía y la gnomónica.

Hay muchas obras de Andy Warhol que, por su calidad y colorido, no se irán de vacío pero entre los artistas del siglo XX hay que reparar en la creación de Louise Bourgeois que presenta la galería del presidente de Brafa, Harold t'Kint de Roodenbeke. Es un collage que combina tela, dibujo y papel en el que la artista francesa afincada en EEUU homenajea a su familia, que poseía una fábrica de restauración de tapices belgas a las afueras de París.

Como puede verse la confrontación de estilos, los diálogos aparentemente imposibles pero fructíferos, explican el atractivo de Brafa, que espera cerrar el domingo con nuevo récord de visitas tras atraer en su anterior edición a 66.000 asistentes. Para Bruno Nélis, el director de comunicación de la feria, la mezcla ecléctica y la apuesta por la calidad, con un peritaje muy estricto a cargo de su panel de expertos independientes, son parte del éxito de público y ventas.

Broche conmemorativo de la llegada del hombre a la luna. Broche conmemorativo de la llegada del hombre a la luna.

Broche conmemorativo de la llegada del hombre a la luna.

Por si fuera poco la oferta, apabullante, se replica estos días en el resto de la capital belga donde aguarda al visitante una impresionante agenda expositiva en los principales museos, como la retrospectiva que Bozar, en su espléndida sede diseñada por Victor Horta, dedica al estadounidense Keith Haring en colaboración con la Tate Liverpool. Los diálogos entre Dalí y Magritte son otra de las propuestas más demandadas en los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas, donde este mes concluyen los fastos por el 450 aniversario de Pieter Bruegel el Viejo permitiendo admirar sus obras maestras en una sala remozada y tapizada de rojo donde se aprecia aún mejor que la nieve nunca es más blanca ni hermosa que en sus pinturas, como ocurre en El censo de Belén o Paisaje con patinadores y trampa para pájaros. Muy cerca, la vecina Gante ya pide el relevo como capital de la pintura flamenca con Van Eyck. Una revolución óptica, la histórica muestra que su Museo de Bellas Artes acoge hasta el 30 de abril como estandarte del Año Van Eyck.  

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