Pisar la huella | Crítica de arte Por el camino del color

Una obra de Miguel Ángel Cardenal. Una obra de Miguel Ángel Cardenal.

Una obra de Miguel Ángel Cardenal.

Miguel Ángel Cardenal (Badajoz, 1989) parte de un símbolo reciente, la bandera, para reflexionar sobre el color. La bandera es en efecto un símbolo con pocos años de antigüedad. Sucede a las insignias dinásticas, enseñas de los reyes, que se sustituyen por distintivos del país para la correcta identificación de navíos militares o comerciales. En el caso español, Carlos III, para que los buques no se confundan con los de Francia o Nápoles, todos con la enseña de los Borbones, hace que lleven los colores rojo/amarillo/rojo que después identificaría a España como Estado-Nación. El cambio se decide en 1785. Más reciente aún es la bandera de Gran Bretaña (1801), Portugal (1911), Alemania (1919). La bandera francesa nace con la revolución. La bandera, es, pues, un rasgo del Estado moderno que el nacionalismo convertirá en sacrosanto símbolo.

Cardenal toma las banderas, como Matisse los papeles recortados, para estudiar el color. Una bandera de ningún país –franjas de tela negra, azul, verde– colgada contra el muro, introduce la muestra formada por diversos pequeños objetos que reiteran estos u otros tres colores planos, cuidadosamente aplicados, y desarrollan una combinatoria del color como estímulo a la percepción. A estos objetos añade otras banderas, también sin nombre, pero ahora plegadas, apareciendo sus colores de modo fragmentario.

La muestra tiene el atractivo del ensayo; Cardenal prueba territorios y posibilidades. No podemos prever el resultado del proceso pero vemos el aliento de la búsqueda y el rigor de los pasos dados.

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