ALBERTO CORAZÓN | OBITUARIO Recursos de la memoria

  • Contribuyó a un país alternativo al del franquismo final aplicando toda su vida la templanza creadora 

Alberto Corazón al ingresar en 2006 en la Real Academia de San Fernando arropado por Luis Feito y Francisco Calvo Serraller (a su izquierda); al fondo, a la derecha, Antonio Bonet. Alberto Corazón al ingresar en 2006 en la Real Academia de San Fernando arropado por Luis Feito y Francisco Calvo Serraller (a su izquierda); al fondo, a la derecha, Antonio Bonet.

Alberto Corazón al ingresar en 2006 en la Real Academia de San Fernando arropado por Luis Feito y Francisco Calvo Serraller (a su izquierda); al fondo, a la derecha, Antonio Bonet. / Mondelo (Efe)

Nos ha dejado Alberto Corazón. Artista de principio a fin. Recursos de la memoria, decía su exposición de 1995. Una generación que compartió una coyuntura intensa. Estudiar en los años sesenta era apasionante. En la primera mitad de esa década hizo Sociología y Ciencias Económicas. Empezó a desarrollar sus habilidades en el dibujo y la pintura, fue protagonista temprano de la creación conceptual con sentido práctico. Adquirió una intensa sustancia intelectual y un claro compromiso político. Se trataba de contribuir a un país alternativo al del franquismo final. Valga, pues, este pequeño ejercicio de memoria y presencia.

Crear libros, editar. Arranca en 1965 Ciencia Nueva, que en 1969 el estado de excepción obligará a sustituir por Alberto Corazón. Comunicación. Va a ser el gran innovador en la manera de diseñar libros. Ensayo literario, historia y filosofía. Traducciones de textos soviéticos. Las vanguardias. Libros germinales españoles, como el análisis estético de Simón Marchán. Con él, Antonio Fernández Alba y Julio Vidaurre, formamos el comité editorial de la colección Documentación/Debates en 1974. Al tiempo se comenzó a preparar la exposición Vanguardia artística y realidad social en España, 1936-1976, para la XIII Bienal de Venecia en su pabellón central. En su preparación y montaje participamos los dos junto a O. Bohigas, V. Bozal, Equipo Crónica, J. M. Gómez, A. Ibarrola, I. Julián, T. Llorens, A. Saura y A. Tapies, enlazados con Vittorio Gregotti. Una experiencia excepcional que vino a coincidir con los cruciales momentos de la transición democrática. La "planta-junta" se presentó en el Palacio Ducal.

Sevilla. OTAISA, la oficina de arquitectura sostenida entonces por Felipe Medina, se había abierto a jóvenes arquitectos. La valoración del casco antiguo tuvo un ensayo de promoción privada impulsado por el emprendedor Duque de Segorbe y la sociedad Pro Sevilla. En la que fuera iglesia del antiguo convento de Nuestra Señora de los Reyes, antes de que pasara a titularidad pública y destinada a exposiciones de arquitectura, acogería en 1975 la dedicada a Pro Sevilla, diseñada por Corazón.

En el proceso democrático Alberto Corazón ejerció un singular protagonismo como diseñador. Parecía predestinado. Su sección de la Bienal de 1976 se titulaba Identidad/Entropía. Ese mismo año funda el PSA y Alejandro Rojas Marcos le encarga su logotipo, la mano abierta, una imagen de certidumbre completa. Después, sus diseños y manuales corporativos fueron decisivos en el primer gobierno socialista de España. Pero también creó en 1984 la imagen originaria de la Junta de Andalucía basada en la figura de Hércules, con su preciso manual de aplicación, luego alterada y sustituida recientemente. Se consume el diseño, pero la historia siempre está.

Basta apuntar para alcanzar un objetivo bien elegido. Corazón lo fijó muy pronto, y aplicó la templanza creadora toda su vida. Democracia.

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