Ropa interior desechable en centros de estética: higiene, normativa y su importancia

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Ropa interior desechable en centros de estética: higiene, normativa y su importancia
Ropa interior desechable en centros de estética: higiene, normativa y su importancia

10 de marzo 2026 - 00:00

Cuando un cliente entra en una sesión de un centro estético, lo primero que hace es cambiarse. La prenda que le dan en ese momento (una braga, un tanga, un pantalón de papel) parece un detalle menor. No lo es. La entrega de esta ropa interior forma parte de un protocolo de bioseguridad que la normativa exige y que, cuando no se cumple, puede acarrear contagios, reclamaciones y sanciones.

Por ello, la normativa establece que cualquier elemento que entre en contacto directo con la piel del cliente debe ser de un solo uso o, en caso contrario, sometido a procesos de lavado, desinfección o esterilización certificados y homologados. Por ello, muchos centros optan por la alternativa más coherente para cumplir con esa exigencia: utilizar ropa interior desechable.

En lugar de invertir en protocolos de esterilización de lencería reutilizable, trabajan directamente con ropa interior desechable. De este modo, eliminan la necesidad de contratar un servicio de lavandería externa, reducen los tiempos de preparación entre cliente y cliente y evitan el riesgo de contaminación cruzada.

Además, el uso de ropa reutilizable es también una decisión que afecta positivamente a la experiencia del cliente y a la propuesta de valor que el centro de estética. ¿Quieres saber más sobre la idoneidad de utilizar ropa desechable en centros de estética? Si es así, sigue con nosotros.

Qué dice la normativa y lo que implica en la práctica

El marco legal que regula la higiene en centros de estética en España se desarrolla principalmente a nivel autonómico, pero tienen una serie de criterios comunes en toda España. Al respecto, las normativas exigen protocolos de bioseguridad específicos para todo aquello que entre en contacto con la piel del cliente: sábanas, toallas, prendas interiores, gasas y cualquier material textil usado durante el tratamiento.

Fruto de ello, los centros de estética tienen dos opciones a la hora de llevar a cabo una gestión correcta: usar material de un solo uso o garantizar que el material reutilizable pasa por procesos certificados de lavado a temperaturas adecuadas y, en los casos que lo requieren, desinfección o esterilización. La primera opción es más sencilla de gestionar, más fácil de auditar y más difícil de incumplir accidentalmente.

Además del refuerzo que tiene esta práctica desde el punto de vista de la higiene, optar por ropa interior desechable también tiene otras ventajas. Algunas de ellas desde el punto de vista económico y de tiempo. En concreto, estas prendas evitan la contratación de lavandería externa, lo que es uno de los costes más recurrentes en los centros estéticos. Al coste del servicio en sí hay que sumar el tiempo de gestión (recogida, entrega, revisión del material), el coste de reposición de prendas deterioradas y el tiempo de preparación de la cabina entre clientes.

Las prendas desechables eliminan todos esos hándicaps. El stock de ropa interior desechable se gestiona internamente, el coste por unidad es bajo y el tiempo de preparación de cabina entre sesiones se reduce al mínimo. Para un centro con decenas de tratamientos diarios, estas ventajas les permiten aumentar la capacidad de atención en el día a día.

Qué prendas se usan y para qué tratamiento

Las prendas de ropa desechable presentes en un centro estético son variadas. Cada tratamiento requiere su prenda específica, y los centros deben contar con las adecuadas para facilitar tanto el trabajo del profesional como la comodidad del cliente. En este sentido, las prendas más comunes, incluidas ropa interior y las que no lo son, son:

  • Tangas, bragas y boxers. Esta ropa interior es el estándar en tratamientos de depilación, masajes corporales y cualquier procedimiento que requiera acceso a la zona de ingles o glúteos. Normalmente, estas prendas son de talla única, hipoalergénicos y de fácil colocación.
  • Pantalones desechables para la presoterapia. Estos están diseñados para el uso con equipos de drenaje linfático y reducción de volumen. Permiten la correcta aplicación del aparato garantizando la higiene.
  • Mallas para vacuumterapia: Aquí hablamos de prendas que permiten el ajuste corporal para tratamientos de moldeado y estimulación de tejidos. Entre sus funcionalidades, cabe destacar que garantizan el contacto óptimo del equipo con la piel del cliente.
  • Sábanas ajustables desechables: Estas se colocan sobre la camilla tras cada cliente y eliminan el tiempo de cambio de ropa de cama entre sesiones.
  • Batas, gorros y diademas desechables. Estos complementos son habituales en tratamientos faciales y capilares.

En la actualidad, el uso de prendas desechables en los centros de estética es una decisión económica racional que, al mismo tiempo, mejora la experiencia del cliente. Un centro que trabaja con ropa interior de un solo uso, correctamente elegidas en materiales suaves y bien presentadas, transmite un mensaje claro: aquí la higiene es un estándar que se garantiza en cada sesión y con cada cliente.

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