Este niño necesita aire fresco | Crítica La infancia del comediante

Una imagen del filme alemán 'Este niño necesita aire fresco'. Una imagen del filme alemán 'Este niño necesita aire fresco'.

Una imagen del filme alemán 'Este niño necesita aire fresco'.

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No le hace demasiada justicia el título al tono de esta película sobre la infancia del comediante Hape Kerkeling, tan popular en Alemania como desconocido para quien esto escribe. Y no lo hace porque Este niño necesita aire fresco apunta a la comedia infantil intrascendente cuando en realidad se trata de un retrato de infancia que no escatima un cierto aire melancólico a la hora de hablar y representar el punto de vista de su joven protagonista, alternando una mirada luminosa y blanca con los avatares de la enfermedad, el dolor y la muerte en su entorno familiar.

El filme de Caroline Link (En un lugar de África) se entenderá mejor en Alemania, qué duda cabe, pero sus méritos no se esconden para el espectador extranjero, a saber, su logrado equilibrio entre la comedia amable y el drama realista, su justa medida a la hora de hablar de la infancia desde dentro y desde fuera o una innegable voluntad popular que elude la caricatura o los excesos (sobra música, eso sí) para abrazar un tono cálido que respeta y trata a sus personajes con cariño, especialmente a ese niño que se siente diferente y que observa el mundo y a los adultos con atención y curiosidad.

Estamos, por tanto, ante un filme infantil apto para públicos y sensibilidades adultas, ante el retrato de la construcción de un carácter y una personalidad artística que no subraya demasiado los componentes teleológicos habituales en este tipo de biografías, también ante la reconstrucción de esa clase media alemana de provincias de los años 70 en la que aún podía encontrarse cierta inocencia en sus vínculos y relaciones.