Baby God | Estreno en HBO España ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos?

El ginecólogo Quincy Fortier, protagonista de este documental de HBO. El ginecólogo Quincy Fortier, protagonista de este documental de HBO.

El ginecólogo Quincy Fortier, protagonista de este documental de HBO.

Haría un buen programa triple este Baby god con The sweetest name y el más reciente Tres idénticos desconocidos. Si en el primero Alan Berliner salía en busca de aquellos con su mismo nombre para indagar en sus propias raíces y en el segundo se desvelaba la historia de un experimento psico-genético que dio con tres hermanos trillizos en tres familias adoptivas distintas antes de descubrirlo y volver a reunirse, este documental de Hannah Olson sigue la pista diseminada de los hijos biológicos de un ginecólogo, Quincy Fortier, que desde finales de los años 40 hasta bien entrados los 80 inseminó en secreto con su propio esperma a centenares de mujeres que fueron a buscar ayuda a su clínica en Las Vegas, Nevada.

Una pista liderada por una de sus hijas, policía retirada, en su tozudo empeño por conectar los hilos de esa herencia genética no reconocida y reunir a todos sus hermanos para buscar respuestas morales y existenciales a un acto que, para algunos, puede ser monstruoso, más allá de todo límite ético, y para otros simplemente inexplicable o incluso altruista en el deseo de ayudar a esas mujeres a ser madres.

Lo más interesante de este documental es sin duda la prudencial distancia que toma sobre una única verdad, la huida del morbo y la gran cantidad de preguntas que lanza al espectador sin respuesta cierta, preguntas sobre la configuración de la identidad entre lo cultural, lo social o lo genético, preguntas sobre las fronteras y límites éticos de la medicina o sobre la propia existencia de origen parcialmente desconocido que permite, empero, la posibilidad de descubrirlo a sus escindidos protagonistas.

Y más interesante deviene cuando, mediado su metraje, se revela una nueva circunstancia que pone aún más en cuestión al doctor Fortier, su pasado y las verdaderas motivaciones de sus actos, que quedaron impunes cuando fueron llevados ante la justicia. Le resta a cada espectador cuestionar los matices y derivaciones del caso, empatizar con sus víctimas y abrir debate, un debate que, indudablemente, termina por apelarnos a todos en su más profunda esencia filosófica.