Hillbilly, una elegía rural | Estreno en Netflix Elogio del buen palurdo

Glenn Close y Amy Adams, disfrazadas en el filme de Howard. Glenn Close y Amy Adams, disfrazadas en el filme de Howard.

Glenn Close y Amy Adams, disfrazadas en el filme de Howard.

Hace diez años hubiéramos calificado esta Hillbilly, una elegía rural como un telefilme de sobremesa de Antena 3. En 2020, con el logo de Netflix por delante, Ron Howard al frente y un elenco que incluye a las oscarizadas Amy Adams y Glenn Close, sigue siendo ese mismo telefilme de sobremesa, pero quizá ahora algunos se lo traguen como un drama de calidad para la noche del sábado.

Un drama además de sospechosos tintes trumpianos en su defensa a ultranza del sueño americano y reivindicación del buen palurdo y los valores familiares pase lo que pase, tales son los asuntos que esta “historia real” convertida en best-seller pone sobre la mesa en los dos tiempos alternos de su narración a propósito de un joven white trash del Kentucky profundo que consigue salir del arroyo y la marginalidad a la que parecía abocado gracias a una abuela coraje y a las lecciones de vida que, a pesar de los pesares, lo ponen mirando al ejército, la Universidad y una provechosa carrera profesional.

En un risible intento de rejuvenecer su estilo, el veterano y siempre impersonal Howard suelta la cámara y el montaje sin demasiado sentido y deja hacer en modo libre a unas Close y Adams en su enésimo intento por reivindicar sus dotes interpretativas y presentar su candidatura a premios a golpe de prótesis, exabrupto, disfraz y afeamiento.