Cómics

El factor humano

  • Una pieza más se añade a al nuevo universo super heroico ideado por el guionista canadiense Jeff Lemire

Detalles de la portada. Detalles de la portada.

Detalles de la portada.

¿Está todo contado dentro del género de supertipos con mallas y capas? Después de pasar por edades de oro, plata, bronce, oscuras y retornar a lo básico, ¿qué queda por narrar?

Por un sector de los lectores de cómic existe un escepticismo, un “siempre se cuenta lo mismo” a la hora de referirse a las aventuras de los personajes de los comic-books. Craso error, ya que siempre el talento brilla por sí solo, como un faro en la oscuridad. Y en este caso particular me refiero a un proyecto que se inició con el nacimiento de una serie, Black Hammer, que nos cautivó en el segundo uno por su interpretación de los protagonistas, además de contar con un argumento la mar de original, alejado de todo a lo que los lectores más experimentados estamos acostumbrados.

Pues bien, la historia de James Robinson, un solitario científico, va a formar parte de este mosaico que ha surgido de la mente creativa de Jeff Lemire, guionista que, gracias a su casi inagotable capacidad de trabajo, se ha convertido en un nombre muy habitual en el panorama comiquero patrio. Y todo esto ha sucedido gracias a Astiberri, que parece haber encontrado un auténtico filón, ya que está publicando la mayoría de sus obras.

Pero volvamos al abandonado observatorio de Spiral City, donde el protagonista mira hacia las estrellas, anhelando buscar respuesta a sus preguntas. Tan absorto está que descuida su vida familiar. Todo esto podía haberse quedado en una simple anécdota hasta que un día unos representantes del gobierno le hacen una visita. Quieren patrocinar su proyecto para encontrar las Para-Zona, un misterioso lugar que se oculta allá arriba, entre planetas y nebulosas…

La pasión y el esfuerzo harán que Robinson finalmente, encuentre la solución a la ecuación que lo absorbe, dándole un nuevo sentido a su existencia y convirtiéndose en el Doctor Star, salvador de planetas y civilizaciones alienígenas.

Gracias a su poderoso cetro puede viajar a la velocidad de la luz de un punto a otro del espacio. Pero claro, todo lo que ganará en sus aventuras intergalácticas lo va a perder cuando se percate del gran error que comete, surgiendo la tragedia que da sentido a toda su historia.

La narración que él mismo le hace a su hijo Charlie, con el que pretenderá regresar cuando ya sea demasiado tarde. Robinson ha tenido el poder en sus manos, pero el tiempo se le ha escurrido entre los dedos como la arena…

Ese tono dramático, el perfecto retrato que Lemire realiza de sus personajes es lo que hace tan especial a sus historias. Toma arquetipos que a todos nos resultan de lo más familiar y los lleva más allá, donde ningún guionista se atrevió. Y, por supuesto, en su viaje lo acompañan talentosos dibujantes como el argentino Max Fiumara, que le da el toque adecuado con su estilo a las páginas de esta historia de descubrimiento, aventura y finalmente, irremediable pérdida.

El volumen se completa con una extensa galería de extras, bocetos, diseños, proceso de creación de páginas y cubiertas alternativas.

Sumergíos en la historia del doctor James Robinson, un hombre que miraba hacia el espacio, sin percatarse de lo que perdía aquí, en la Tierra.

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