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Luis Suárez rescata la Liga para el Atlético de Madrid

  • El Atlético remontó en el tramo final el tanto de Budimir con los goles de Lodi, primero, y del uruguayo

  • Se jugará el título en su visita a un Valladolid que pelea por la salvación

Luis Suárez celebra con sus compañeros el 2-1 que hace que el Atlético dependa de sí mismo en la última jornada.

Luis Suárez celebra con sus compañeros el 2-1 que hace que el Atlético dependa de sí mismo en la última jornada. / rodrigo jiménez / efe

Cuando sentía que la Liga se le escapaba por el gol de Budimir en el minuto 76, tras una cantidad increíble de ocasiones falladas, el Atlético de Madrid resurgió para remontar, sostenerse en el liderato y depender de sí mismo para ser campeón en la última jornada.

Al borde del minuto 88, todo cambió para el conjunto rojiblanco y para la apretada pugna por el título: recibió Carrasco en el área, regateó, centró y encontró a Luis Suárez, que se rehizo con el 2-1, con el gol que puede valer una Liga, con el gol que rescató al Atlético del precipicio, con el gol que mantiene todo como está, junto al triunfo por 0-1 del Real Madrid frente al Athletic.

Al límite, el uruguayo se quitó la camiseta, la rabia y la frustración acumulada fallo tras fallo durante todo el encuentro, sobre todo en el primer tiempo, en una sucesión de paradas del guardameta o postes que transformaron el partido en una lucha constante del Atlético contra sí mismo.

Porque es increíble, tan extraño, que Luis Suárez falle tanto como falló en la primera mitad. Incomparable el goleador con todo lo que ha dado al equipo este curso, con la pegada que ha demostrado casi siempre, el Osasuna sobrevivió a la primera ofensiva del Atlético. Por dos causas. Primero, porque el goleador charrúa expresó entonces de forma nítida su peor racha del curso; después, porque Sergio Herrera, el portero del Osasuna, se cruzó en las pretensiones del Atlético.

No acertó ninguna Luis Suárez. Ni en un rechace de Correa que le propuso solo ante el guardameta, que repelió su tiro con el exterior del pie derecho con los reflejos de su mano izquierda; ni en un pase sensacional de Carrasco, con una respuesta magnífica de Herrera; ni en el envío a su desmarque de Saúl ni, sobre todo, con todo a favor, cuando Correa le regaló un gol que no lo fue por el poste. Tuvo tiempo para controlar la pelota, acomodarla y para rematar, pero ajustó tanto que el palo escupió su remate.

Todo en 22 minutos, que desprendieron de forma visible que no hay términos medios para este Atlético, que jugó todo el rato en campo rival, que monopolizó el balón, que ejerció la presión que quería, que disputó el partido que había diseñado, que dominó con insistencia... Y que se marchó al intermedio con un 0-0.

Aún falló otra Luis Suárez, frustrado sin acierto; aún Herrera se cruzó a un tiro de Correa; aún el Osasuna despejó como pudo otra de Koke, aún el Atlético irrumpió unas cuantas veces más en el área de su rival, un territorio que también era suyo; aún Savic surgió en su defensa para impedir el único ataque relevante de su oponente y aún el poste despejó un amenazante lanzamiento más distante de Saúl.

Cumplido el primer tiempo, hay pocos encuentros con una superioridad tan evidente de un rival y con empate sin goles en el marcador. A esa hora, también igualaban sus dos rivales directos por la Liga: el Real Madrid, en Bilbao; el Barcelona, en el Camp Nou contra el Celta. Nadie ejercía presión sobre nadie.

La cuestión es cómo iba a afectar al Atlético tal sensación, que por mucho que había hecho no había servido para nada, sólo para un empate que no valía para nada, pendiente del segundo tiempo y su capacidad para repetir toda la proposición anterior, con la complejidad que tiene generar tantas oportunidades. No las tuvo en el comienzo del segundo tiempo, más espeso y menos desbordante, más embarullado. Y cuando marcó, por medio de Savic en un centro de Trippier, o de Carrasco, lo hizo en fuera de juego.

El desafío creció cuando el Real Madrid marcó el 0-1 en San Mamés. Y todavía más minutos después. Y es que sólo una, nada más, una ocasión, en cambio, necesitó el Osasuna, que aprovechó la única opción que tuvo hasta entonces en ataque, con un certero cabezazo de Budimir, que Oblak despejó unos milímetros dentro, para poner contra las cuerdas al Atlético, que resurgió cuando peor lo tenía, contra todas las circunstancias. Primero con el fenomenal pase de Joao Félix y el 1-1 de Lodi a nueve minutos del final y con el 2-1 de Luis Suárez. Si vale la Liga lo determinará la última jornada. Aún necesita ganar en Valladolid.

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