Defar y Mekonnen provocan el delirio etíope
Meseret Defar y Deresse Mekonnen desataron el entusiasmo de la colonia etíope en el Aspire Dome de Doha al conquistar los títulos mundiales respectivos de 3.000 y 1.500 metros, con sendas demostraciones en la vuelta final.
El australiano Steven Hooker, campeón olímpico y mundial de pértiga, conquistó la medalla de oro en dos saltos, y una vez asegurada con 5,80, hizo un salto de 6,01 de transición hacia el récord mundial, pero falló claramente con el listón en 6,16.
El británico Dwain Chambers, cuya imagen quedó manchada por el dopaje y cumplió dos años de suspensión, se redimió en Doha al ganar el título mundial de 60 metros con una marca de 6,48, la mejor del mundo este año.
Inhabilitado de por vida para competir en los Juegos Olímpicos, Chambers mejoró un puesto con respecto a Valencia 2008 al batir por cinco centésimas al estadounidense Mike Rodgers. La medalla de bronce, con un tiempo de 6,57, fue para el antiguano Daniel Bailey.
En triple salto, la cubana Yargeris Savigne cedió su corona a la kazaka Olga Rypakova, cuarta en la final olímpica de los Juegos de Pekín, que en su último intento se fue por encima de los 15 metros (15,14) para que no hubiera dudas. Hasta entonces sólo tenía seis centímetros más que la antillana, que se quedó en 14,86.
Por su parte, el estadounidense Brian Clay, campeón olímpico de decatlón, volvió a ser el más completo al revalidar su título en la combinada bajo techo (heptatlón) con 6.204 puntos, dejando por detrás a su compatriota Trey Hardee, campeón mundial al aire libre.
En el pentatlón, la británica Jessica Ennis llegó a la última prueba, los 800 metros, con posibilidades de batir el récord del mundo (tenía que correr en 2.08,85), pero también de perder la medalla de oro si la ucraniana Natallia Dobrynska, que estaba a 53 puntos, la batía por siete segundos. Una combinada impecable le dio el título, pero no el récord.
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