Día de la primavera en Sevilla
cajasol - fuenlabrada · la previa
En un partido con poca chicha, los jóvenes cajistas tendrán aún más oportunidades de participar en el cierre del irregular curso sevillano.
Los febriles jóvenes universitarios esperan ansiosos el fin del invierno para disfrutar del macroguateque anual denominado como el Día de la Primavera. Los zagales cajistas, con una vida más monacal por las obligaciones profesionales, tienen una vida menos disoluta, pero también han disfrutado no sólo de uno, sino de varios momentos de la temporada, en otoño, en invierno y en primavera, en los que han podido desfogarse en la cancha, donde todo se cuece, en partidos de la ACB. El colofón a esos buenos momentos será hoy, cuando se ponga fin al curso con su gran Día de la Primavera, en el que Aíto García Reneses querrá premiarlos por el trabajo del duro curso dándoles todavía más protagonismo en un choque sin premio, aunque también sin el castigo de pelear por la permanencia, contra un rival que igualmente se ha salvado de la quema como es el Fuenlabrada.
Bueno, el único botín en juego para los locales es que si vencieran, terminarían decimocuartos, mientras que si perdieran, acabarían decimoquintos o decimosextos, en función de lo que haga el Blancos de Rueda en la cancha del Gran Canaria.
Asimismo, habrá jugadores que quieran por todos los medios dar una buena imagen al objeto de convencer al club para una posible renovación. Más o menos están las cosas claras en ese sentido teniendo a medio plantel -los jóvenes- atados para el próximo curso, pero Triguero, Bogdanovic, Williams y Holland cuentan con opciones de seguir, de igual modo que se pueden quedar fuera del nuevo proyecto.
Esas variantes, planificaciones, componendas y demás habrá de hacerlas el club a partir de mañana, como llevan diciendo Leo Chaves, director general, y Juan Llaneza, director deportivo, desde hace meses. Toca desde ya conocer qué merma sufrirá el presupuesto y conocer lo antes posible qué decisión tomará Satoransky, si cumplir su quinto año aquí o buscarse la vida en la NBA o por otros lares europeos.
Del partido hay que contar en primer lugar que el concurso de Williams será una incógnita hasta última hora. La torcedura de tobillo que sufrió en el Nou Congost quizás conlleve que el ala-pívot se quede vestido de calle y no compita contra los madrileños. Si así fuera, otro crío, Nikola Radicevic, podrá demostrar que a su desparpajo y calidad también ha unido otros conceptos, como la defensa y el ritmo.
Otro tema aún más relevante está vinculado a Satoransky. La afición atosigará al checo, el niño bonito en las últimas cuatro temporadas, para que suelte prenda sobre si será su último encuentro como cajista o no. Esa incertidumbre sobrevuela San Pablo después de que el base se haya convertido en un sevillano más. Querrá, en cualquier caso, acabar el año deportivo con la regularidad que ha evidenciado durante la temporada.
Sastre, Balvin, Porzingis y Burjanadze robarán minutos a sus compañeros en su último duelo en la ACB antes de retomar la competición en octubre. Tepic, Asbury y Blakney se marcharán después de que el primero haya fracasado, el segundo tuviera un buen arranque previo al desfondamiento y el tercero sacara las castañas del fuego en alguna ocasión.
Contra el Fuenlabrada, la fiesta será gratísima, un Día de la Primavera por todo lo alto, y seguro que el baloncesto ofensivo presidirá la contienda, aunque tenga medio carácter amistoso. Después del partido, habrá una bonita convivencia de los trabajadores del club con los hinchas, una estupenda idea para sumar gente a la causa.
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