Estocadas a dos ruedas por la vida

Luis Miguel Redondo. Deportista paralímpico español en esgrima en silla de ruedas

Estocadas a dos ruedas por la vida
Estocadas a dos ruedas por la vida
Pablo Salvago

29 de septiembre 2008 - 05:02

Acudir a unos Juegos Olímpicos es para cualquier deportista uno de los mayores sueños de su vida, pues supone participar en uno de los mayores eventos mundiales. Así, no resulta extraña la sensación de grandeza que significa acudir a unos Juegos Paralímpicos, un premio a la superación y al sacrificio de unas personas dedicadas, más si cabe, en cuerpo y alma a la práctica deportiva.

Es el caso de Luis Miguel Redondo. Su vida siempre estuvo vinculada al deporte. Jugaba al tenis y al hockey sobre patines en varios equipos de Sevilla en Primera Nacional hasta los 34 años, pero hace cuatro años un accidente lo postergó a una silla de ruedas. Lejos de dejarse abatir, asumió la vida como siempre lo hizo con el deporte, y las ansias de superación se convirtieron en su principal valor. Hoy puede decir con orgullo que participó en las Paralimpiadas de Pekín, donde el mayor premio era estar.

Y lo hizo en una disciplina poco conocida, pero tremendamente exigente: esgrima en silla de ruedas. No fue una especialidad que escogió, sino que ella lo eligió a él. Fue su maestro, Salvador Pila, del club J. M. Egea, quien, cuando aún estaba en el hospital recuperándose, se ofreció a enseñarle la esgrima como medio de rehabilitación. De eso sólo hace tres años y ya es un referente a nivel internacional. De hecho, Londres 2012 ya es su mayor reto.

Y es que para Redondo esta práctica fue la clave de su recuperación física y anímica, ya que tiene claro que el deporte significa salud, disciplina, superación, compañerismo, convivencia, y otras virtudes que en la actualidad quizá se valoran tanto. "Todo esto forma un carácter y manera de vivir", afirma.

Disfrutar de unos Juegos ha sido una experiencia más que revitalizadora. Los preparó a conciencia durante cuatro meses y rozó la presea tras sacrificar sus vacaciones de agosto. Junto a su entrenador se fue todo el mes al Centro de Alto Rendimiento de Barcelona, pues su filosofía es que si no vas a por todas, mas vale no ir. Fue a por todas y lo dio todo, así que nada más se le puede exigir al sevillano.

Siempre soñó con vivir una experiencia así. No fue como lo imaginaba hace unos cuantos años cuando se calzaba sus patines. Fue mejor; una experiencia inolvidable, pero, con suerte, repetible. Desde dentro superaron todas sus expectativas, sobre todo por la convivencia del equipo español, donde deportistas de diferentes disciplinas, discapacidades y comunidades funcionaron como una piña. "La verdad es que cuando estamos fuera de España somos diferentes".

Ahora, tras la experiencia, sólo piensa en su familia, un pilar fundamental en su vida que ha tenido abandonada algunos meses. El deporte manda, pero jamás podrá pagar todo lo que la gente más cercana a él le dieron en los momentos más duros. Supo apoyarse en ellos y ahora, a través de sus éxitos, trata de pagar todo el tiempo y el cariño que recibió.

Pero un deportista piensa por y para el deporte. Tras la cita olímpica ya tiene en la cabeza la próxima cita: la Copa del Mundo. Allí espera mejorar su ránking mundial y, por supuesto, disputar los Campeonatos Mundiales y Europeos en busca de una medalla. El oro en sacrificio y superación ya lo tiene.

stats