Fidelidad a la implicación
Baloncesto l Cajasol
Bajo el manual del crecimiento desde la defensa, el Cajasol recuperó el prestigio tras una década sin 'play off', acabó sexto, estuvo en la Copa e irá a Europa · Y todo pese a perder los tres primeros duelos
Quiso el destino que el bombo del sorteo deparara un primer partido entre Joan Plaza y el Real Madrid, contractualmente ligados durante tres temporadas y que se veían las caras tras su ruptura a las primeras de cambio; quiso el destino que los espectáculos de Disney tuvieran ocupado San Pablo en tan señalada fecha y hubiera que trasladar todo el chiringuito al velódromo de Dos Hermanas; quiso el destino que el sopapo blanco en la cara sevillana generara dudas nada más arrancar la temporada: 61-81...
Pero no sólo eso, pues el caprichoso destino del Cajasol en las últimas temporadas era tropezar a las primeras de cambio y fue fiel a la costumbre cayendo en las tres primeras jornadas. Nervios. A la paliza blanca le siguió un partido controladísimo por los hispalenses en Badalona, pero que reventó el Joventut con una zona que atragantó el ataque visitante. Para colmo, el Lagun Aro del despedido Ignerski, que hizo un partidazo, venció en la prórroga.
remontar con presión
Transitaba el Cajasol entonces en la decimoséptima posición, con todo lo que eso conlleva para un club al borde del abismo en los tiempos recientes. Al menos quedaba el consuelo de que un ilustre como Unicaja estaba con el mismo balance, incluso otro histórico como Estudiantes. Tocaba confiar en el trabajo que Plaza había planificado. El entrenador, exigente desde el verano pidiendo la llegada de Tabak, una concentración de pretemporada en altura, la corrección de determinados errores estructurales en el club..., dijo que la fidelidad al manual defensivo, la implicación atrás, el compromiso en la retaguardia, sería la fórmula para devolver al equipo a los lugares de prestigio de la clasificación. Lo prometió y lo cumplió.
Se sacudió de la presión de adjudicarse su primera victoria como cajista en una cancha tradicionalmente esquiva para los sevillanos y en la que no fue bien recibido por su pasado blanco: la de Estudiantes. Vapuleó a los colegiales -un gran resultado a posteriori para el triple empate con los madrileños y Unicaja al final de la fase regular- y después venció a los malagueños en San Pablo para respirar con dos triunfos.
cambios en el plantel
Tocó ir al Palau y la derrota no sorprendió por el nivel de los azulgrana. Era momento de cambios. Había llegado el esloveno Domen Lorbek para paliar la ausencia de Maurice Ager, pero éste sustituyó al triste Josh Asselin, quedando mermado el juego interior. Aun así, el engalanado Bilbao Básket besó la lona en Sevilla; en Granada, en la octava jornada, equilibró el balance: cuatro triunfos y cuatro derrotas.
camino a la copa
Plaza ya había colocado séptimo al equipo y su sello de identidad se hacía sentir en la plantilla, que a esas alturas era la segunda defensa de la ACB. Creció dejando en la cuneta al Obradoiro y al Fuenlabrada, perdiendo la inercia ganadora con el revés en Valladolid. Aun así, la dinámica era excelente, solventando los problemas interiores exprimiendo a Kirksay también como ala-pívot y Miso, como todo el año, dando descanso a Calloway.
Arrimó el Cajasol su presencia en la Copa con sus dos mejores partidos ofensivos del curso, ambos en casa, frente al CB Murcia (99-59) y el Power Electronics (82-53). Escaló a la quinta posición y el baloncesto volvía a interesar en Sevilla. Falló en las dos salidas (Vitoria y Las Palmas) y acertó en los dos duelos caseros (Meridiano y Manresa) para acudir a la cita en Baracaldo como sexto clasificado después de un sobresaliente balance: 10-7.
el miedo a la caída
Ya estuvo otras veces el Cajasol en la Copa y luego se desfondó, se cayó por completo. Esta vez no fue así, aunque Messina volvió a hundir a los hispalenses en el primer choque de la segunda vuelta. Agarró el Cajasol el quinto puesto de nuevo en la decimonovena jornada, al derrotar al Joventut y verse favorecido en el empate en la tabla por el mejor average particular. Desde entonces, no perdió ese lugar de privilegio y peleó por el cuarto puesto con el Power Electronics, hasta que Unicaja, en la penúltima jornada, le birló la quinta plaza por su mejor coeficiente de puntos entre ambas escuadras.
Precisamente después de la derrota en el Carpena fue la expedición a Vizcaya para cruzarse con el inexpugnable Barcelona en los cuartos. No le gustó el cruce a los azulgrana y tampoco el partido, pues lo ganaron con mucho sufrimiento al toparse con un Cajasol que nunca tiró la toalla.
sexto y a europa
Ganando partidos heroicos en la segunda vuelta -San Sebastián, Alicante-, la tropa hispalense siguió sumando, aunque los jugadores principales para Plaza -Kirksay, Savanovic, Calloway, Triguero, Ellis- iban acumulando muchos minutos en sus piernas.
Escocieron especialmente las derrotas en Valencia y Manresa, pues con un triunfo habría asegurado el quinto puesto, pero en la última evitó ser octavo tras ganar al Gran Canaria y acabar sexto la fase regular, logrando el billete europeo y la mejor clasificación cajista de la última década.
sprint competido
Quiso el destino que los cuartos juntaran al Madrid y al Cajasol, pero ya no era el equipo miedoso de antes. Derrotó a los blancos en Vistalegre, provocando la ruptura de Messina con la grada. El mal inicio lastró las opciones de victoria local en San Pablo. En el duelo a vida o muerte en Madrid, soñó con las semifinales. Y con el simple sueño redondeó un temporadón.
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