La ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta ya calienta
Este Betis de Pepe Mel se está ganando por méritos propios el cartel de equipo revelación que ya le colocaron hace un tiempo. En San Mamés, uno de los templos del fútbol español, el equipo que ayer vistió de verde sacó a relucir ese fútbol que lleva dentro sin importarle el rival que tenía enfrente. Ganó con sufrimiento, por esa acción infantil de Mario que complicó un partido que dominaba en el césped y en el marcador, pero bien pudo golear a un Athletic luchador, pero que tendrá que mejorar en su defensa si quiere repetir un paseo por Europa.
Nueve puntos de nueve posibles atestiguan que este Betis es de Primera y se coloca alto, muy alto en la clasificación igualado al Valencia, el único equipo que ha sido capaz de repetir las tres victorias logradas por los pupilos de Mel. Si además la misma se consigue como ayer, con fútbol, pero también con lucha y madurez para aguantar un resultado cuando La Catedral más apretaba, el crédito que se obtiene le hace ya soñar con cotas más altas que la deseada permanencia.
Los discursos de Bielsa y Mel encuentran similitudes en su intención de adueñarse de la pelota. Pero si esa batalla la ganó en principio el Athletic, que incluso con el paso de los minutos intercambió a Javi Martínez con Gurpegui, las primeras ocasiones llevaron el sello bético. En apenas 12 minutos, el equipo de Mel mostró que no acudía de comparsa a San Mamés sino a obtener el doctorado como equipo de Primera, por si las dos primeras victorias algunos no las consideraban suficientes. Primero fue Beñat, con un magistral lanzamiento de falta; luego, Nacho -cómo ha apretado con la llegada de Tosic-, quien realizó una soberbia internada para, después de una pared con Pereira, colocar el 0-2 con un tremendo zurdazo. San Mamés, que aguarda con ilusión esta época de Bielsa, enmudeció, recordando otras exhibiciones béticas en este mismo estadio.
Pero al Athletic, como marca su historia, nunca se le puede dar por muerto. Con su nuevo sello, ése que le lleva a lanzar faltas o saques de esquina en corto para buscar combinaciones, apretó y apretó hasta encontrar el primer desajuste de la zaga verdiblanca. Muniain se recorrió medio campo con la pelota hasta encontrar a Susaeta, quien, a banda cambiada, desbordó a Chica y su pase atrás lo remachó De Marcos tras un mal despeje de Casto. Santa Cruz, ligeramente adelantado, había perdonado el tercero instantes antes, por lo que el gol del lateral levantó San Mamés.
Mel pidió tranquilidad a los suyos desde la banda e Iriney sobre el césped. Y eso le bastó al Betis para seguir a lo suyo. Ni el gol recibido alteró más de la cuenta al equio bético, quien pudo ampliar la distancia en una contra dirigida por Jonathan Pereira, quien se encontró con Iraizoz en su salida. Pero si no fue con el gallego, el tercer tanto bético llegó justo sobre la bocina. De Marcos sacó medio brazo al estilo Zamora para despejar un centro aparentemente inocente y Salva Sevilla no desaprovechó el regalo para echar otro jarro de agua a la grada local.
Nada cambió tras el descanso. Al Athletic no se le puede achacar falta de carácter o que no le pusiera ímpetu, pero el Betis de ayer no dejaba escapar a su presa. Pereira, Jefferson o Salva Sevilla encontraron verdaderas autopistas hacia el gol, aunque el mismo se acabó resistiendo de increíble manera. Ya fuera con un remate del gallego al poste con todo a favor, en otra de Santa Cruz casi a puerta vacía que Iraizoz salvó de milagro o en otras acciones protagonizadas por los atacantes béticos, la sentencia debió llegar pero no lo hizo y tocó sufrir al final.
Cuando no se mata a un rival, y es tan fiero como el Athletic, se corre el riesgo de acabar sufriendo. Y eso pasó, aunque también el Betis puso de lo suyo para que así ocurriera. Mario, que hasta entonces estaba realizando un partido impecable pese a la deficiencia en los centímetros con su pareja de baile, se dejó enredar por Muniain, el más listo y también el mejor jugador de este Athletic. La expulsión del canario sirvió de acicate para el cuadro local, que ya empezaba a ofrecer síntomas de derrumbamiento. Y más aliento obtendría aún cuando Ayza Gámez decretó penalti por manos de Chica, lo que permitió a los leones acortar distancia.
El arreón final del Athletic no se hizo esperar. La Catedral empujaba a los suyos, creyendo en la posibilidad de salvar un punto cuando durante muchos minutos vieron más cerca la goleada. Pero ahí salió el otro Betis, el que sabe competir. Con un Amaya ganándolo todo por alto y con Casto imponiendo su condición de portero en el área, el equipo bético capeó el temporal para llevarse los tres puntos de San Mamés. Sí, nueve de nueve en el regreso a Primera. Y quién dijo que este Betis no tiene condiciones para esto.
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