El año de la consolidación de Joan Sastre

El alero busca más minutos y aunque el equipo añore a Kirksay, cree que nadie es imprescindible y confía en el sustituto.

Sastre realiza ejercicios con dos balones en un entrenamiento.
Sastre realiza ejercicios con dos balones en un entrenamiento.
Juan De La Huerga / Sevilla

09 de junio 2011 - 05:02

Una grata noticia se confirmó ayer para el más joven de la primera plantilla del Cajasol las dos últimas temporadas. Joan Sastre está en la preconvocatoria de 17 chavales que Juan Antonio Orenga ha conformado con vistas a la preparación del Eurobásket sub 20, que se celebrará en la segunda quincena de julio en Bilbao.

Hoy termina el trasiego de entrenamientos con el Cajasol y no cesa el trabajo para el balear, que mañana parte junto a su compañero e íntimo amigo Tomas Satoransky camino de Treviso para participar en el Adidas Eurocamp entre el sábado y el lunes. El domingo siguiente se concentra con el equipo nacional en Logroño y a partir de ahí, si está en la docena de elegidos por Orenga, sin descanso hasta el 25 de julio.

"Tengo pocas vacaciones, sí, como últimamente; es lo que toca. Tendré tres semanas hasta empezar la pretemporada", apunta Sastre, quien confirma que le queda "un año de contrato, donde seguro que estaré en Sevilla, y luego una opción para renovar dos más".

En estos dos años fuera de casa se ha soltado un poco derrotando a su evidente timidez. Sastre hace su particular balance de la temporada: "Ha sido buena para mí, pero es obvio que algo irregular, con partidos buenos, malos, unos con bastante participación y otros con mucha menos. Se puede calificar como una campaña con altibajos, pero dentro de lo que cabe ha ido bien. He mejorado como jugador, que es lo que importa principalmente".

Su principal valedor en Sevilla es Ocampo, que lo ha machacado a sesiones extra desde que aterrizó en San Pablo: "El trabajo con Diego es fundamental, realmente es cuando mejoras porque no entrenas con el equipo y trabajas para ti mismo la técnica individual. Tanto Tomas como yo hemos aprendido mucho con él echando horas en días libres y antes de los entrenamientos con el primer equipo". ¿Sigue siendo chófer de Satoransky? "¡Qué remedio! Hasta que no se saque el carné... Pero no hay problema. Vivimos al lado".

Espera Sastre que el curso venidero sea el del salto para situar su nombre como fijo en la ACB: "Es muy importante para mí la próxima campaña para demostrar que puedo jugar en la ACB y consolidarme. Ése es básicamente mi objetivo, además de que me respeten los jugadores y los árbitros. Me pitan muchas faltas y no sé que hago. Habrá que controlarlo más. Soy jovencito, sí, pero es un desastre. En los últimos partidos acabé casi todos con tres o cuatro".

Ve lógico que le haya costado disponer de tiempo en la cancha: "Es normal, teniendo en cuenta que a Kirksay es muy difícil quitarle minutos, a un jugador con tanta experiencia y muy querido por el entrenador. Pero no me quejo, he tenido minutos suficientes, con una media de 11, que está bastante bien. A ver si la próxima campaña subo un par más y así poco a poco".

Aun valorando como una tremenda pérdida la marcha de Kirksay, Sastre piensa que habrá un repuesto de garantías para el puesto de alero: "Se ha ido un jugador muy importante para el club, para la afición, muy queridos por todos los jugadores. Que se vaya puede perjudicar en cierta manera, pero nadie es imprescindible y ficharán a otro que cumplirá las expectativas del club".

Dos cursos de aprendizaje diario para un crío que llegó con 17 años. ¿Qué destaca más? "He mejorado en todos los aspectos, técnico, táctico, mental, físico, defensivo, ofensivo... Estos dos años han sido muy buenos. Por supuesto que me he dado cuenta de lo que nos valora el club a Tomas y a mí. Nos demuestra su confianza y eso, en dos chavales jóvenes, es fundamental para su desarrollo".

Sastre, que apenas echa en falta a la familia porque "vienen mucho mi hermano y mis padres", tiene un plan específico para seguir cogiendo peso: "Me lo ha puesto la nutricionista del club, con proteínas, vitaminas... además de las pesas. Cuando vine pesaba 82-83 kilos y ahora estoy en 86. Es esencial para jugar de tres".

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