La ascensión de China al Olimpo
El gigante asiático se estrena como organizador de unos Juegos con la imagen del aperturismo como abanderada · Los chinos 'sevillanos', expectantes ante la celebración de este hito deportivo en su país
Como es sabido, los Juegos Olímpicos nacieron en Grecia. A diferencia de en otras, en la religión griega se veneraba a una multitud de dioses que habitaban el Olimpo, aunque se ignora cómo de hacinados, si como ambrosías en estanque o como sardinas en lata. La hospitalidad de los griegos para con sus dioses fue tal que incluso se adoraba al dios desconocido, a cuyo altar ofrendaban como al del resto de dioses conocidos. Por si acaso, dirían, con temor a olvidar alguno.
Todo apunta a que China es la siguiente en entrar en el Olimpo de los divinos. De potencia emergente, China pasará a ser en los próximos años una superpotencia apabullante. Quizá sea China, comunista y capitalista a la vez, ese dios desconocido al que los griegos adivinaban en los cielos olímpicos.
"Últimamente leo en la prensa muchas tonterías. El tratamiento que se da sobre el auge de China es catastrofista". Quien habla es Kai Zhou, propietario de uno de los restaurantes decanos en Sevilla, el de la calle Aponte. A la hora de la anochecida, su local es un tintineo de comensales que entran con el saludo de Zhou como invitación. "Buenas noches", "buenas noches".
Zhou llegó a Sevilla siendo niño procedente de Shanghai, aunque sus antepasados, como la mayoría de los miembros de la comunidad china en España, oyeron sus primeras nanas en Shenyang, provincia vecina a la anterior. En los presentes Juegos, Shenyang es sede de uno de los estadios olímpicos y Shanghai lo es del estadio de fútbol. "El fútbol es también el deporte rey en China", apunta Zhou, "aunque el baloncesto, desde que Yao Ming juega en la NBA, está ganando adeptos". Pero el totalitarismo balompédico campa a sus anchas en China. "Allí disfrutan de la liga española. Gusta mucho el Madrid y el Barcelona. Te cuento una anécdota -revela Zhou-, a los pocos meses del fallecimiento de Antonio Puerta me encontraba en Shanghai y pude ver por televisión un reportaje especial sobre su muerte".
Estiman los que saben del asunto que más de cinco mil millones de espectadores seguirán a diario por televisión las evoluciones de los Juegos. De esos millones, es probable que los mil quinientos millones de chinos que habitan China lo hagan con pasión, por no contar los millones que andan desperdigados por el mundo. Alejandro Wang será uno de ellos.
Wang es un historiador de padre chino y madre gaditana, mezcla con tela de tararí al tendido. "La gimnasia sigue siendo de los favoritos. En eso sigue igual que hace décadas", explica Wang, "lo que no es igual es el crecimiento. Un ejemplo: solía visitar un pueblo que hace quince años era apenas un andén de tren y dos calles. Ahora viven unos cuarenta millones". Wang pulsa China desde la distancia y no habla por lo bajini. "En China existe la ley del más fuerte, que algo tiene que ver con la opulencia del nuevo rico. En los Juegos se va a comprobar, lo que por otro lado puede que le ayude a liderar el medallero".
El olimpismo moderno se desarrolló durante el siglo XIX, en plena ebullición industrial. Y el deporte evolucionó de un modo parecido al que lo hizo la rutina en las fábricas. El taylorismo planteó la organización científica del trabajo: rendimiento, medida, marca y especialización, conceptos convertidos en tópicos en el lenguaje deportivo.
Hay el estereotipo de un entusiasmo chino por el trabajo, extremo que Mónica Zhang Sun no pone en evidencia. "En China no se descansa ni los domingos. Por supuesto, nada de Navidades ni Semana Santa, sólo el Año Nuevo chino", anota la joven. Más versiones de lo mismo: "En China se descansa sólo dos semanas al año", revela Kwan Liang, regente de un ultramarino en Santa Catalina. Liang, alto y esmirriado, chapurrea el castellano con dificultad. Aparte del ámbito alimenticio, conoce a la perfección las palabras fútbol, básket, euro (toda la gama), trabajo y descanso, no con soltura esta última. "El primero de mayo es la fiesta del trabajo, y el primero de octubre, la fiesta nacional. Y ya está". Tela. Del telón. Alzado. Comienza el espectáculo.
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