Cristina Tornero | Jugadora de balonmano

Una aventurera prendada de Sevilla

  • La ex jugadora del BM Triana, enamorada de la ciudad, repasa una trayectoria deportiva colmada de buenos recuerdos

Cristina Tornero, en un partido de balonmano playa. Cristina Tornero, en un partido de balonmano playa.

Cristina Tornero, en un partido de balonmano playa. / M.G.

La vida, los estudios y el trabajo han convertido a Cristina Tornero en una mujer aventurera. A veces ha cambiado de destino por elección, otras por un golpe de suerte que no esperaba. Pero una cosa ha tenido siempre clara: allá donde fuera nunca le podría faltar el balonmano. Y hace casi dos años descubrió otra: sin haber nacido en Sevilla, sentía que esta ciudad ya era su hogar, y que el Club Balonmano Triana, que le abrió las puertas sin pedir nada cambio, era uno de los motivos fundamentales de aquella revelación.

"Por trabajo me mudé a Sevilla en octubre de 2016 y la adaptación fue muy fácil. La gente, el estilo de vida, la ciudad,… el sur es genial. Vamos, que estaba de lujo. Y con el Triana, qué puedo decir. ¡Es que me han tratado tan bien!", cuenta Cristina.

La historia de esta portera comienza en Ciudad Real, donde nació hace 28 años. Siendo aún una niña se mudó junto a su familia a la localidad de Villarrobledo. Allí conoció el balonmano. O, mejor dicho, lo conoció como jugadora, pues gracias a su padre sabía muchas cosas de ese deporte.

"Él jugó de joven, y mi hermano y mi hermana gemela lo imitamos. A mi madre no le hizo mucha gracias porque decía que era un deporte de mucho contacto y que nos podíamos lesionar. A día de hoy lo sigue diciendo, pero esa batalla la tiene perdida", reconoce Cristina con humor.

"Al cumplir los 18 años tenía que empezar una carrera y me decanté por Trabajo Social en Alicante", prosigue. "Allí pasé unos años maravillosos. Y nunca me faltó el balonmano. Jugué en Alicante, en Elche, en Elda,… tanto en la máxima categoría como en el División de Honor Plata. Tan bien estaba que me decidí a estudiar otra carrera, esta vez Sociología, y después un máster. Cuando lo acabé todo, y sin una oferta ni de trabajo ni de ningún equipo, me dije que era momento de marchar", explica.

"Ahora que ya tenía mi vida hecha a Sevilla, me llaman para trabajar en el Ayuntamiento de Elche como trabajadora social; pero en cuanto pueda empiezo a pedir traslado para volver"

De Alicante se trasladó a Logroño, donde el equipo de la ciudad la fichó, al tiempo que ella empezó a trabajar en Decathlon. Así pudo reencontrarse con su hermana, que había imitado su camino, pero más al norte. "Ella se decantó desde joven por Galicia y alrededores y ahora no hay quien la mueva de allí. Yo, en cambio, prefiero el sur. Pero en aquellos años al menos coincidimos como rivales. Fue bonito", cuenta.

De tierras riojanas se marchó la protagonista de esta historia sin demasiada pena. No acabó del todo bien con la directiva y se quedó sin sitio en el equipo. Sevilla apareció en el horizonte y su vida volvió a cambiar. "Me hicieron responsable de tienda allí y el Triana se interesó en que jugara con ellos. Reconozco que al principio no quería mucho compromiso, pero me enganché enseguida. Los entrenadores, la directiva, las chicas,… Todos me acogieron con los brazos abiertos y se portaron súper bien conmigo. El compañerismo que había allí, el cariño que ponía todo el mundo, era increíble. Como una gran familia", afirma con orgullo Cristina.

Con el conjunto hispalense estuvo a punto de lograr subir a División de Honor Plata la temporada pasada, en una fase de ascenso que se celebró en el trianero pabellón El Paraguas. "Si no se llegan a lesionar dos de nuestras jugadoras en el primer partido, te digo yo que era nuestro", sostiene rotunda. Pese a aquel revés, Cristina guarda un sin fin de buenos recuerdos de aquellos días, en los que "el público llenó las gradas". "Vinieron familias, niños de la cantera, gente del barrio. Nos apoyaron un montón", detalla.

Menos de dos meses después, Cristina tuvo que hacer de nuevo las maletas, esta vez con menos entusiasmo. "Ahora que ya tenía mi vida hecha a Sevilla, me llaman para trabajar en el Ayuntamiento de Elche como trabajadora social. Pero en cuanto pueda empiezo a pedir traslado para volver", promete la joven. Los sevillanos le han dado "vidilla" en estos casi dos años y el Triana, un "recordatorio" de por qué ama tanto el balonmano. Por eso al escucharla no cabe duda: tarde o temprano regresará. 

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios